sábado, mayo 20, 2006

El poderío militar de EU según China

Alfredo Jalife Rahme. Que nos los confunda el nombre. Es un mexicano especialista en asuntos internacionales. Ha escrito varios libros sobre los síntomas indeseables de la mundialización, principalmente en temas relacionados con el Petróleo, la actual política belicista de EU, y el delicado balance mundial. Colabora dos veces por semana en el periódico La Jornada.

De su columna Bajo la Lupa del 17 de mayo, les traigo las siguientes consideraciones acerca del poderío militar de los EU visto por un respetado científico (doctor en física) y profesor universitario (imparte cátedra acerca de la no profileración y la seguridad internacional) de nacionalidad china: Shen Dingli.

La importancia de las opiniones del Dr. Dingli se sustenta en dos hechos: como vicedirector del Centro de Estudios Estadunidenses de la Universidad Fuda, en Shangai, es poco probable que su artículo, publicado por el diario chino People's Daily, no haya pasado antes por el fino peine de la censura. El segundo hecho es que, dada la premisa anterior, sea un mensaje del mismísimo gobierno de Pekín.

La tesis del Dr. Dingli se sintetiza en el siguiente párrafo:

A EU le será negado el poder absoluto en la era nuclear, no importa la forma frenética en que busque la hegemonía militar. Esto ha sido decidido por la naturaleza de las armas nucleares. Mediante la expansión y el abuso de su superpoder militar, EU no solamente fracasó en asegurar una posición 'sin amenaza nuclear' en la etapa atómica, sino que perjudicaría sus intereses de seguridad nacional a largo plazo, y probablemente sea incapaz de sostenerla debido al agotamiento de su fortaleza nacional tanto a mediano como a largo plazo.

No es gratuito lo que se afirma. Dado que Alfredo Jalife hace un exhaustivo análisis del artículo, sólo daré mis opiniones centrándome en el párrafo anterior.

No se puede negar el poderío militar de los EU, pero la pregunta es ¿De qué le ha servido? No ha hecho un EU más seguro, y la prueba más evidente es el aciago, en muchos sentidos, 11 de septiembre del 2001. Después de la guerra fría, donde los triunfadores fuimos los integrantes de la raza humana al salvarnos de la rostizada nuclear, los EU siguieron acumulando armas nucleares, algunas de ellas verdaderamente perversas como la bomba de neutrones, al igual que todo tipo de armas modernas, permitidas y prohibidas. No obstante, esto no ha disuadido a quienes ven a los EU como el enemigo a vencer, desde las épocas de Kadafi hasta los recientes intentos de Irán de ingresar al club nuclear. Y no se conforman con calificarlo de esa manera, han pasado a la confrontación abierta en varios frentes: terrorismo, guerra política por el petróleo, ataques a la economía estadounidense dirigiendo sus embates a múltiples objetivos, entre los que destacan el dólar y el comercio internacional.

Mucho ha dañado a los Estados Unidos la visión unipolar de Bush y los halcones que se han apoderado de la Casa Blanca. En definitiva, Bush no tiene la estatura necesaria como estadista para imponerle al mundo su teoría de que solamente los chicharrones estadounidenses truenan. Los ejemplos más recientes son la negativa de buena parte de las potencias mundiales a embarcarse en las riesgosas, tanto cuanto inútiles, aventuras bélicas en Afganistán e Irak. Este aislamiento propiciado por los EU, en mi opinión involuntariamente debido a la impericia política y diplomática de los belicistas de Washington, ha permitido a otros actores, como Rusia, China, India, Brasil, Bolivia, Venezuela, Francia, y muchos más, reacomodarse en el tablero del ajedrez mundial. La inmensa mayoría de las naciones del mundo rechazan y combaten activamente esta visión unipolar, y despliegan sus esfuerzos en fortalecer un escenario mundial multilateral.

Este armamentismo adolece de las mismas carencias y falacias que la visión unilateral de Washington: poner todos los huevos del futuro estadounidense en la canasta de las armas. De esta manera, han despreciado y desdeñado las otras dimensiones que rigen las relaciones entre los individuos, las naciones, y entres estos dos últimos: la economía, la política, lo social, lo humanista, etc.

La visión totalitaria de Washington no hace distingos, golpea por igual a otras naciones como a sus propios ciudadanos: recién se empieza a conocer el espionaje que los servicios de inteligencia han ejercido sobre los estadounidenses desde 2001 a la fecha, con probabilidades de que dicha práctica haya iniciado muchos años antes.

Esta necesariamente incompleta exposición de causas y efectos, ha venido socavando la escencia misma de la democracia norteamericana, lo que ellos llaman orgullosamente "el pensamiento de los padres fundadores". El nivel de popularidad de Bush es el más bajo que un presidente ha tenido en décadas. El repudio de sus gobernados crece día a día, lo que le lleva a tomar medidas más deseperadas para congraciarse con los únicos que están dispuestos a apoyarle en esas, y con esas, condiciones: los sectores más conservadores de la de por sí conservadora ultraderecha de los EU. Los más duros de lo más duro.

El resultado está siendo el debilitamiento de los EU en su relación con otras naciones como con sus propios ciudadanos. El gobierno de Bush se aplica el ostracismo a sí mismo.

Así pues, Estados Unidos está vendiendo su alma al diablo, con las agravantes de que ha empezado a entregarla desde hace tiempo y quiere pasarle la factura al mundo entero.

No hay comentarios.: