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viernes, noviembre 28, 2014

Los mensajes del presidente

Los mensajes importantes que Enrique Peña Nieto envió el día de ayer no están en el texto que leyó, en lo que dijo, sino en lo que omitió.

En los primeros segundos ya había cometido el primer error, la primera omisión:
Señoras y señores: Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.
Se dirigió al público congregado en el salón donde se llevaba a cabo la ceremonia, en ningún momento se dirigió a la Nación. Acto seguido, procedió a saludar, nuevamente, a los presentes. Para arrancar la exposición de los puntos dijo:

Señoras y señores:
Nuevamente ¿evitó? mencionar a quien supuestamente iba dirigido el mensaje: al país entero. En los siguientes párrafos se dijo dolido e indignado por los acontecimientos de Iguala que desembocaron en el asesinato de 6 personas y la desaparición de 43 normalista de la escuela Isidoro Burgos de Ayotzinapa, pero ni su voz ni sus ojos apuntalaron sus dichos. Se le veía frío, hablando para las cámaras, sin pasión alguna, sin sentimiento. Hizo un recuento de las acciones realizadas por la Procuraduría General de la República y destacó que ha estado en contacto con los padres de los estudiantes secuestrados (cuando horas antes éstos rompieron el diálogo con el gobierno por considerarlo "inútil", ya que se les siguen dando las mismas respuestas a su demanda de que encuentren a sus hijos). Luego de esto, que a todas luces es un carpetazo a la investigación desde la cúspide del gobierno mexicano, culpó a las autoridades municipales y al crimen organizado. Agregó que "No se puede exigir justicia violando la ley", y que las acciones emprendidas en su sexenio habían contribuido "en alguna medida" a incrementar la seguridad. Reconoció que los avances eran insuficientes, que se debía fortalecer a las debilitadas instituciones y que era necesario construir un "pleno Estado de Derecho". Parecía que Peña había regresado a su calidad de candidato presidencial y que criticaba la actuación del gobierno de alguien más. Olvidó que lleva dos años siendo titular del Poder Ejecutivo y que las fallas que señalaba correspondían a su gestión.

A partir de ese momento se dedicó a enumerar diez propuestas para lograr los objetivos planteados, entre ellos el ya mencionado Estado de Derecho. La mayoría de sus propuestas (8 de 10), dependen de la elaboración y/o aprobación de reformas constitucionales por parte del Poder Legislativo: leyes nuevas para garantizar el cumplimiento de las leyes existentes. Con esto reconoce que la impunidad y la corrupción campean en el poder público (independientemente de que aceptó que existe infiltración del crimen organizado y que la corrupción es un mal endémico). Particularmente grave es su propuesta de desvirtuar e intervenir al ladrillo fundamental del federalismo mexicano: el Municipio Libre, consagrado en la Constitución: "que la federación asuma el control de los servicios municipales o, en su caso, se disuelva un ayuntamiento cuando existan indicios suficientes de que la autoridad local está involucrada con la delincuencia organizada". Sin dar detalles de los mecanismos bajo los cuales esto puede suceder, olvidó que los gobernadores de los estados ya tienen esa facultad.

¿De qué país hablaba Peña Nieto, de qué gobierno? De México, de su propio gobierno, ni más ni menos. También anunció operativos especiales con despliegue de fuerzas federales para los estados de Guerrero, Tamaulipas, Michoacán y Jalisco, a los cuales caracterizó como los que tienen mayores índices de violencia (y entre líneas nos dejó saber que también altos niveles de ingobernabilidad). Omitió a Veracruz y al Estado de México, que como todos sabemos, ocupan los primeros lugares en la clasificación de entidades violentas con altos índices de impunidad.

Un momento álgido fue cuando enarboló la bandera de #TodosSomosAyotzinapa, no por la falta de pasión que uno supondría hubiera tenido que imprimir a su discurso, sino por la molestia que generó en muchos al apropiarse de un icono en la exigencia de justicia y en la localización de los maestros normalistas que las protestas, demostraciones y marchas en todo el país, así como en el extranjero, han repetido incansablemente. Esto pareció más un acto burlón que una reivindicación de la voz de miles.

No hubo palabras para los jóvenes ni para los estudiantes; no hubo propuestas para la educación ni para la cultura, con excepción del apoyo prometido a las normales rurales de Guerrero, Chiapas y Oaxaca; no hubo anuncios de cambios en su gabinete, como tampoco referencia a los cientos de miles de desaparecidos y asesinados cuya cifra se mantiene a la alza en su propio sexenio, apenas una tangencial referencia a ellos mediante la publicación de la Ley General de Víctimas y la puesta en marcha del Registro Nacional de Víctimas, aunque no explicó cómo se hará si en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2015 el Legislativo aprobó ya la reducción del 63% en el presupuesto destinado a la búsqueda de desaparecidos. Tampoco hizo referencia alguna a un banco de ADN para la identificación de los desaparecidos y asesinados (hoy en día no existe un registro nacional para comparar la huella genética de quienes aparecen en fosas clandestinas). También eludió someterse a una auditoría o a una investigación para aclarar su relación con Juan Armando Hinojosa Cantú de Grupo Higa, las licitaciones que se le han otorgado y los posibles conflictos de intereses, tráfico de influencias o corrupción, sobre todo en lo relacionado con la licitación del tren bala México-Querétaro, el famoso inmueble de la familia presidencial conocido como la Casa Blanca, y otros temas relacionados. Tampoco merecieron mención alguna las arbitrarias detenciones en las protestas del 20 de noviembre, las ilegales encarcelaciones derivadas, que están cimentadas en risibles o inexistentes pruebas (como el hecho de que los detenidos se llamaran "compas" entre ellos), ni el hecho de que se les haya mandado a prisiones de alta seguridad mientras los autores intelectuales de la desaparición de los 43 normalistas se encuentran arraigados o en prisiones comunes y corrientes.

En las líneas finales de su discurso nuevamente se dirigió a los presentes sin hacer referencia a la ciudadanía, para afirmar que "demostremos, una vez más, la unidad, el carácter y la determinación de los mexicanos". Más allá de la impersonal lectura que Peña llevó a cabo, de que los cambios los realizarán los mismos que hasta el momento han entregado resultados insuficientes, y del talante francamente provocador en algunos pasajes de su discurso, las conclusiones no son alentadoras: los cambios llevarán meses, si no es que años; no hay garantía de que los Poderes Legislativo y Judicial secunden el entusiasmo presidencial, por lo que la mayoría de sus propuestas pueden convertirse en letra muerta; no se harán nuevos ni mayores esfuerzos en la localización de los 43 normalistas de Ayotzinapa secuestrados por policías municipales de Iguala y Cocula; no hubo un reconocimiento del uso faccioso de la justicia para desmovilizar a la ciudadanía; no hubo una autocrítica consciente y clara que alentara la posibilidad de rectificaciones; no se anunció la revisión de la actual estrategia de seguridad ante los exiguos resultados obtenidos; y por último, sin que esto signifique que se hayan mencionado todas las falencias y omisiones en el discurso de ayer, dejó la sensación de que únicamente compró tiempo recurriendo a su fortaleza principal: su manejo mediático.

Si la credibilidad presidencial no se vio fortalecida más allá de su audiencia captiva, a poco más de 24 horas del mensaje que abarcó mucho apretando poco, se produce una nueva detención ilegal en el marco de las protestas que han sacudido al país y que mantiene a México en la atención mundial. El estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Sandino Bucio, quien también participó en el movimiento #YoSoy132, fue presuntamente arrestado por policías con los mismo métodos que utiliza el crimen organizado: sin identificarse, sin presentar orden de aprehensión, sin informarle los cargos, utilizando un auto sin marcas y portando armas largas. Los últimos reportes (21:17 del 28 de noviembre), indican que ha sido trasladado a la SIEDO acusado de terrorismo. Esto abona poco, muy poco, al llamado a la legalidad de Peña Nieto. Tal pareciera que sus principales adversarios se encuentran en el círculo íntimo presidencial.


No señor Presidente, no es posible creerle cuando los hechos no corresponden a sus dichos.

Enlaces con la noticia de la detención de Sandino Bucio.
La Jornada últimas noticias.
Sinemabrgo.mx
Revista Proceso

martes, agosto 20, 2013

Goebbels revisitado

No soy afecto a creer en conspiraciones, pero reconozco el poder de las cofradías.

En lo que sí creo es en la peligrosidad de los ruines, de la codicia desmedida; en la deshumanización de quienes pregonan el sacrificio de muchos para el "bien común", que no es otra cosa que el beneficio de unos pocos. También creo en las ideologías, hoy tan desdoradas por quienes han decretado su muerte con la simple intención de que sólo la suya prevalezca. Una suerte de absolutismo por el que, ahora resulta, debemos de darles las gracias. Una auténtica "revolución de los ricos", como lo afirman y explican Carlos Tello y Jorge Ibarra en su libro (La revolución de los ricos, UNAM, 2012). Una revolución triunfante, soterrada, casi una guerrilla. Una revolución en donde se buscaba, y se ha logrado, la extinción del Estado de Bienestar de la posguerra de mitades del siglo pasado. Una revolución gestada en Suiza, que dio origen a la Mont Pelerin Society (cabeza de playa de los ricos revolucionarios revisionistas del liberalismo económico), creció en las aulas de la Universidad de Chicago, y tuvo su exitoso debut en sociedad con el otorgamiento de varios premios Nobel de Economía: 19 en 25 años. Dato curioso, el Nobel de Economía no fue creado, ni es entregado, por la Fundación Nobel, sino por el Banco Central de Suecia desde 1968. Y como es un premio a la memoria de Alfred Nobel, se apropiaron del nombre.

La doctrina conocida como neoliberalismo, se sustenta en las teorías económicas neoclásicas de finales del siglo XIX. Su propagación fue auspiciada por la Mont Pelerin Society a través de personajes como Friederich A. Hayek, Milton Friedman y Francis Fukuyama. Esa simiente se dispersó por todo el mundo. En el caso de México, cayó en terreno fértil en el ITAM, el ITESM y la UIA. En el gobierno mexicano la polinización se logró incorporando a personajes como Carlos Salinas de Gortari, Pedro Aspe, Luis Téllez, Francisco Gil Díaz, Ernesto Zedillo Ponce de León, Agustín Carstens, José Ángel Gurría y Jaime Serra Puche, entre muchos otros. En el medio empresarial mexicano, el buque insignia es el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que agrupa a CONCANACO, CONCAMIN, ANTAR, CANACINTRA, COPARMEX y diversas asociaciones financieras de bancos, seguros y casas de bolsa, entre otras organizaciones.

A nivel mundial, el neoliberalismo llevó al poder, y llegó al poder, con Margaret Tatcher, Augusto Pinochet, Ronald Reagan, Carlos Menem, Alberto Fujimori y un largo etcétera. Los mismísimos Karol Wojtyla (Juan Pablo II), Lech Walesa (líder del sindicato polaco Solidarnosc (Solidaridad)), Boris Yeltsin y Mijaíl Gorbachov sirvieron y se sirvieron del neoliberalismo, contribuyendo a la caída del Muro de Berlín y a la eliminación de contrapesos en el ajedrez geopolítico-económico mundial.

Como podemos ver en este apretado e incompleto resumen, la situación actual no es azarosa, no surgió de la noche a la mañana. La Revolución de los Ricos se ha venido haciendo durante décadas, y hoy campea triunfante sobre la pauperizada población mundial. No es tampoco un complot, una conjura, es una ideología que ha sabido demoler a la oposición, que ha sometido hasta la ignominia a las otras ideologías, borrándolas de la faz del orbe. Es una doctrina que ha avanzado montada en el absolutismo, la tiranía, el totalitarismo. Es una conjunto de verdades a medias que han tejido una gran mentira repetida hasta el cansancio por muchos, alentada por pocos y aceptada por todos: productividad, pleno empleo, máxima utilidad, modernización, apertura, libre mercado auto regulado, adelgazamiento del estado, individualización, consumo.

Goebbels revisitado, revisado y actualizado.

lunes, junio 10, 2013

Yalun Wang y la OJUEM

Yalun Wang, una pequeña pianista de 9 años de edad, interpretando con la Orquesta Juvenil Eduardo Mata de la UNAM el Concierto para piano #3, op. 50 en Re mayor de Dimitri Kabalevsky el pasado 27 de mayo del 2013 en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario. Disfruten esta maravillosa experiencia.

lunes, mayo 21, 2012

Tlatelolco, solamente un poco

Hoy la herida sanó un poco, solamente un poco. Los estudiantes volvieron masivamente a Tlatelolco, la ciudad que gobernó Cuauhtémoc antes de ser ungido tlatoani mexica.

Tlatelolco: los montículos de tierra que se tiñeron de rojo en 1521 cuando cayó en manos de los españoles; los montículos de arena que, nuevamente, se volvieron carmesí en 1968 con la sangre de modernos guerreros, púberes muchos, jóvenes, valientes, vitales. Sus terrazas revivieron al paso de miles de pies que, como tambores, hicieron temblar sus pirámides, los altares dedicados a Ehécatl-Quetzalcóatl; El Palacio, el Templo de las Pinturas, a sus amantes, los altares Tzompantli Norte y Sur, la Iglesia de Santiago; a la Plaza de las Tres Culturas, toda, íntegra. Los jóvenes, nuestros jóvenes, fueron al encuentro de su destino nuevamente, menos funesto que hace casi 44 años, más esperanzador. El futuro.

Juguetones arroyos de gente, multicolores, serpentearon nuevamente por Tlatelolco. La gente los vio pasar nuevamente y recordaron, con un temblor, su andar hace más de cuatro décadas. Las mismas sonrisas, los mismos juegos, las mismas ilusiones que acompañaron a los caídos resucitaron para arropar e impulsar a esta nueva inyección de savia; los que se salvaron, (salvados entre comillas pues debieron sufrir el horror de las cárceles, las torturas, o simplemente, la culpa de haber quedado vivos), prestaron su utopía a esta nueva generación sin guardar rencor a las que poco hicimos por reivindicar su lucha.

Tlatelolco. Se abrió para recibir a Andrés Manuel López Obrador, que como el caracol marino de Tecuciztécatl, hace resonar los juveniles alientos de estos ciudadanos neonatos; teponaztli de Xipe Tótec que hace eco del latir impetuoso de los corazones núbiles. Tlatelolco, en donde Xiuhtecuhtli recogió las almas de decenas, centenas, millares (quizá nunca sabremos el número exacto) de los que ofrendaron su vida, su existencia a un ideal, ora involuntariamente, ora con la intuición del martirologio que les esperaba para no escribir sus nombre, sino una anónima entrada que quedó registrada en ese libro sagrado.

Tlatelolco, México, hoy, la encrucijada. Y volvieron a corear consignas, y volvieron a blandir sus armas: el idealismo, la conciencia de hacer lo justo y correcto, el Goya, el Huelum, las nuevas porras, algunas aún nonatas, de la UAM, la UIA, la UACM, la UV y varias más. Y el entusiasmo se convirtió en gritos, y los gritos en ecos, y los ecos en una promesa: transformar a México en un mejor lugar para habitar, en un mejor país para vivir y en una mejor tierra que los recibirá en su hora última.

¡No nos falles! le pidieron a López Obrador los universitarios, y tal vez éste pensó "¡Cómo hacerlo si vinieron hasta aquí a levantar sus puños, sus voces, sus sueños!". Los discursos ya no importaron, ya todo estaba dicho. Ya la herida había sanado un poco, solamente un poco.

Tlatelolco, México, hoy.

lunes, noviembre 09, 2009

Cultura, diferentes visiones

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de asistir a diversos eventos culturales organizados por variopintas instituciones del país, y he constatado la enorme importancia que tienen ambos.

No obstante, esa importancia es menospreciada sin rubor alguno por quien hoy día cobra como presidente del país y se desempeña como el personaje de la canción que tanto le gusta: el torvo, necio, pendenciero y atrabancado Hijo Desobediente.

Daré mis impresiones de tres de los eventos que más reflexiones me produjeron. El primero de ellos es la ofrenda magna de Día de Muertos que se hizo en la Ciudad Universitaria de nuestra querida UNAM, en las llamadas “islas”, atrás de la rectoría. Acercarse de noche a dicho edificio, profusamente iluminado, es una experiencia muy emotiva; pero al continuar avanzando uno ve surgir detrás de la rectoría el imponente edificio de la Biblioteca Central que de inmediato arroba al espectador. Los diminutos mosaicos que conforman los enormes murales que Juan O’Gorman plasmó en las paredes exteriores del edificio brillan en todo su esplendor a la luz de una cuidadosa iluminación. Uno no puede menos que abandonarse al alud de sensaciones que produce esa gloriosa vista. Cuando finalmente uno reacciona se encuentra con la vasta explanada de las llamadas “islas”, en esta ocasión, colmadas de gente que asiste a admirar las ofrendas, dedicadas este año al controvertido y genial Edgar Allan Poe, en el bicentenario de su nacimiento. No es mi intención hablar de las ofrendas, sino del público.

Familias enteras poblaban la explanada, pero sobre todo, grupos de jóvenes que comentaban, ironizaban y alababan los diferentes trabajos expuestos. Muchos de los visitantes acudieron disfrazados, algunos con motivos de la importada festividad de Halloween, otros con vestimentas alusivas a nuestra más cercana tradición de Muertos. Los destellos de las cámaras fotográficas eran incesantes, y ni qué decir de la multitud de teléfonos celulares que se utilizaron para el mismo propósito: llevarse un recuerdo, una evidencia del espectáculo. El evento en sí mismo ya era un acierto, pero la UNAM tuvo el buen tino de montar un escenario para conciertos. A mí me tocó presenciar uno de rock. La concurrencia no era muy nutrida, pero lo compensaba con un entusiasmo contagioso. El acercamiento a dos vertientes culturales en un solo escenario, que a final de cuentas confluían, coronó con éxito una feliz idea. La gente salió satisfecha, sin duda.

El segundo evento al que me referiré es la 29 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil que se está llevando a cabo en estos días en la sede del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Centro Nacional de las Artes (CNA). Aquí la experiencia no fue tan grata. Desde el momento mismo en que uno al fin logra acercarse al edificio del CNA, pues el tránsito se vuelve infernal por la mala planeación y control de la afluencia vehicular, y como muestra baste mencionar que ni un solo policía se encontraba presente en la tarde del sábado pasado, se lleva la desagradable sorpresa de que la fila para ingresar al estacionamiento es enorme y casi estática, ya que al no haber lugares disponibles la gente se estaciona en el arroyo esperando que les franqueen el paso cuando se desocupa algún cajón dentro del aparcadero. Confiado en que podría utilizar, como lo he hecho en el pasado, el estacionamiento de los cines que se encuentran ahí, logré superar ese caos para enfrentarme a la ilógica realidad de que el acceso a mi pretendida tabla de salvación estaba cerrado. Ignoro el motivo de tal situación, pero sospecho que las salas de cine no estaban en funcionamiento ese día, quizá porque ya las cerraron definitivamente o tal vez por un golpe de mala suerte que nos azotó ese día. Cualquiera que sea la causa, el efecto es que el CNA solamente cuenta con un estacionamiento, insuficiente a todas luces, para atender la afluencia de gente a este tipo de eventos.

También debo mencionar que la Feria no cuenta con una página de Internet propia, y que la liga a la sección correspondiente en la página del CNA está más muerta que nuestros fieles difuntos que conmemoramos hace unos días. Aquí la sección de Ferias en el sitio del Conaculta que contiene la liga que supuestamente conduce a la información deseada; y aquí la dirección de dicha liga que no funciona.

Dentro del recinto, la afluencia de gente era importante, y el número de expositores me parece que no se redujo con respecto al año anterior. Lo que me llamó poderosamente la atención es que los libros editados por el Conaculta son mucho más caros que los de editoriales similares, al grado que se ubican en la franja de precio de las casas más reconocidas y costosas, que en muchos casos venden libros de importación. Confieso que aún no tengo una explicación razonable para este hecho.

La organización de este año siguió en buenos niveles, incluidas las decenas de jóvenes que literalmente pastorean a los visitantes, pero por desgracia me quedo con algunos hechos muy lamentables: el insuficiente estacionamiento; el nulo control vehicular; la inexistente vigilancia policiaca; y el excesivo precio de los libros editados por el Conaculta. ¡Ah! Y el bochornoso hecho de que no tengan información en Internet.

Nota: Después de haber publicado esta entrada, encontré la página de la Feria.

Por último, hablaré del Museo Nacional de Arte (MUNAL). Aprendí, dándome de golpes en la pared en anteriores experiencias, que lo mejor es no acercarse al Centro Histórico en coche, por lo que dejé el mío cerca de una estación del Metro, transporte que usé para llegar al MUNAL. Para no extenderme más sólo diré que la exposición permanente está muy bien montada, considerando incluso los problemas que representa usar un recinto adaptado para tal fin. La comprensión del México actual, a través de las obras plásticas exhibidas, es el mayor mérito que tiene el museo, aunque el observador casual sufrirá de aburrimiento, pues el recorrido no tiene un formato atrayente y ameno. Pero la reflexión que motivó su inclusión en este recuento es la de ver, con creciente horror, las coincidencias de la época actual con las condiciones previas a los movimientos independentista y revolucionario, que desembocaron en sendas guerras en México.

Las evidentes diferencias en la organización, el alcance y el éxito de cada evento demuestran las visiones que de la cultura tienen cada uno de los organizadores. El gran perdedor, a mi parecer, fue el Conaculta.

La cultura no es un pasatiempo, es una reafirmación de nuestra identidad; una puerta al futuro mediante el conocimiento de nuestro pasado; una mirada a nuestra propia realidad; un elemento imprescindible del progreso, el bienestar y la estabilidad; una expresión de lo que somos. Por eso me resulta incomprensible el desdén hacia la cultura de los últimos cinco gobiernos, al menos, el cual solamente puedo entender como el producto de una perversa ignorancia.

martes, octubre 07, 2008

¿Quien será Andrés Gómez?

Andrés Gómez.
Foto El Universal.
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Ya sabemos quién es al día de hoy: un joven cojonudo. Pero además nos salió inteligente. Cursará lo que resta de su bachillerato becado en el extranjero, y donó íntegro el premio en efectivo del Premio Nacional de Juventud para becas.

Así es, el vilipendiado joven Gómez donó el 50% de su premio al fondo de becas del Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM y el resto al fondo de becas de la Asociación Mexicana Pro Colegios del Mundo Unido.

Este joven ha sido atacado, mucho más de lo que ha sido reconocido, por haber cometido la descortesía de dejar con la mano extendida a Felipe Calderón y por haberle gritado "espurio". En muchos blogs se le acusa de títere, oportunista, incongruente (por recibir el premio), revoltoso, etc.

Todo esto me ha puesto a reflexionar: ¿hasta dónde llegará un joven talentoso y congruente? A sus dieciocho años se ha convertido en una celebridad y sus acciones han levantado polémica. ¿Qué será de su vida? ¿Se convertirá en un exitoso científico? ¿En un laureado investigador? ¿En un reconocido empresario? ¿Cosechará éxitos en el deporte, o en las artes, o simplemente en la vida diaria? ¿Brillará en la política? ¿Será un luchador social? ¿Despuntará en la vida académica? ¿O simplemente ha llegado a la cumbre en su vida al defender sus ideales contra toda lógica? ¿Caerá en las drogas y se convertirá en un personaje gris, o incluso negro?

Realmente me da mucha curiosidad saber cuál podrá ser el derrotero que tomará la vida de este joven.

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sábado, septiembre 13, 2008

Una muerte lenta

El fútbol americano universitario en la ciudad de México, principalmente en la UNAM y el Politécnico, está siendo lentamente asfixiado.

Lejos están las épocas de los vibrantes encuentros entre los Pumas y los Burros Blancos. Y la lejanía no se mide en años, sino en las condiciones actuales: las autoridades (de esas casas de estudio, de la policía y órganos procuradores de justicia, del deporte mexicano y del Distrito Federal) se hallan empantanadas en una maloliente red de complicidades, negligencia, apatía, incompetencia, cinismo, miedo y corrupción.

Las condiciones políticas posteriores a los nefastos años de represión estudiantil crearon una estructura vandálica por "Razones de Estado" que hoy en día sobrevive con la complacencia de esas casas de estudio y el gobierno.

La UNAM y el Poli han sido duramente golpeadas por las corruptelas y las políticas económicas durante más de treinta años. Velando solamente por sus intereses, sus jerarcas desmantelaron la estructura existente en el fútbol americano: desaparecieron de un plumazo decenas de equipos, tanto de categoría mayor como de intermedia, relegaron a los pocos que sobrevivieron a estadios e instalaciones poco funcionales y muy inseguras, dejaron de promocionar este deporte y trataron de olvidarse de que alguna vez existió, así como de su pasado glorioso.

Mientras todo esto sucedía, gobierno y universidades encubrieron, fomentaron y solaparon grupos de choque, conocidos genéricamente como "porros", y los dejaban hacer y deshacer a su antojo en los estadios, al igual que lo permitieron dentro de los campus y escuelas de educación media superior.

Al rescate llegaron las universidades privadas: El Tecnológico de Monterrey y la Universidad de las Américas, principalmente. En el sector público, la Universidad Autónoma de Nuevo León saco la cara con sus Tigres, rebautizados como los Auténticos Tigres. Mantuvieron vivo este deporte y lo desarrollaron a despecho del pésimo manejo de la ONEFA y demás autoridades deportivas.

Hoy, escuelas y escuadras gloriosas solamente persisten en la memoria o en circuitos de menor categoría, como Chapingo, Guardias Presidenciales, la "Guay" (YMCA), Cóndores, Guerreros Aztecas, Cherokees, Búhos, Pieles Rojas, Águilas Reales, Águilas Blancas, etc.

Todo esto ha alejado a las familias de los estadios, por lo menos del Olímpico de CU y del de Santo Tomás.

Ayer, en un acto más de esta farsa trágica, vándalos escenificaron una gresca sangrienta en la Quema del Burro en CU previa al enfrentamiento entre Pumas UNAM y Burros Blancos del IPN, pálida reminiscencia de los clásicos entre las selecciones de dichas instituciones. El saldo aún no es fatal, pero hay dos rijosos gravemente heridos. ¿Qué hicieron las autoridades? Irse por el camino cómodo, fácil y cobarde: Suspendieron el encuentro.

¿Habrá consignados? Seguramente no, nadie irá a la cárcel por esto. ¿Habrá sanciones a los vándalos? Pueden apostar que no. Todo seguirá igual, hasta que este deporte muera de inanición en la UNAM y el Poli.

La violencia en el fútbol americano nacional, principalmente en las multicitadas instituciones, es una consecuencia de largos años de malos manejos y de servir a intereses extra deportivos y extra académicos.

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