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martes, noviembre 18, 2014

El complot que Peña ve

En el 2012, durante su presentación como candidato a la presidencia en la Universidad Iberoamericana, Peña Nieto debió enfrentar los reclamos de los estudiantes que le gritaban "asesino" por haber ordenando la violenta represión en San Salvador Atenco cuando era gobernador del Estado de México, que dejó un saldo de dos personas fallecidas, doscientos arrestados y 26 mujeres violadas por la policía. En esa ocasión Peña dijo que asumía la responsabilidad, que no se arrepentía y que lo volvería a hacer de ser necesario. Pues bien, a juzgar por sus recientes declaraciones, unas al volver de su cuestionada gira a China y Australia, y otras el mismo día de hoy, considera que es el momento de volverlo a hacer. No bien se había bajado del avión espetó a la nación: "Yo aspiro, y espero que no sea el caso de lo que el gobierno deba hacer; que no lleguemos a este extremo de tener que usar la fuerza pública". Respetando la pobre sintaxis usada por Peña, la amenaza es clara. Hoy mismo ha dicho que hay un afán orquestado por desestabilizar a su gobierno y el proyecto de nación que él representa. Los dichos no pueden más que remitirnos a los discursos de Gustavo Díaz Ordaz haciendo alusión al movimiento estudiantil, preludio de la represión que se desencadenó bajo su mandato. ¿Cómo no recordar su frase "hemos sido tolerantes hasta excesos criticables"? También la memoria nos remite a las palabras de Luis Echeverría en el auditorio de la Facultad de Medicina, cuando los estudiantes le increpaban, que les gritó "¡Jóvenes fascistas!" en un intento por hacerse oír sobre la escandalera desatada, episodio que culminó con la famosa pedrada en la frente que puso a todo el país en vilo durante unas horas. Es el mismo tono autoritario, el del Nuevo PRI y el del Viejo PRI de siempre pero corrido en el espectro político hacia la derecha neoliberal, el que han usado estos tres inefables personajes.

Las amenazas de represión, denunciando supuestos complots desestabilizadores y
advirtiendo del ejercicio de la fuerza, solo buscan amedrentar y acallar a las voces críticas. Pues entonces Peña tendrá que explicarnos a todos, a quienes somos amenazados de manera tan abierta (que llevamos exigencias inaceptables hasta sus oídos: respeto a la ley, justicia, alto a la violencia, la corrupción y la impunidad) y a quienes le apoyan, cuál es el papel de The New Yorker, The Economist, The New York Times, The Wall Street Journal, El País, la CIDH, la Unión Europea, y demás "agitadores internacionales" que han señalado repetidamente las omisiones y fallas en el actuar del titular del Ejecutivo y del Gobierno Federal respecto a los casos de Ayotzinapa y Tlataya. También los medios antes citados, junto con muchos otros, como Deutsche Well, han tomado el escandaloso caso de la millonaria casa familiar que es propiedad, aún, de uno de sus contratistas favoritos, desde que era gobernador del Estado de México, al que se le han adjudicado obras millonarias, incluyendo el tren bala México-Querétaro, licitación que tuvo que anular por la opacidad existente. Por cierto, en este grupo desestabilizador debe incluir al primer ministro chino que se quejó de tal medida.

Y no siendo lo anterior suficiente, al complot desestabilizador se ha sumado la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), organismo del que México es socio fundador y es en la actualidad presidente. La AGA ha declarado hoy, en la reunión que copatrocinan México y Costa Rica, que Peña y el Gobierno Federal deben aún muchas respuestas a la sociedad mexicana y a la opinión pública mundial, sobre los casos de Tlataya, Ayotzinapa, de los más de 22 mil desaparecidos y de la crisis de seguridad que se vive en todo el país. No señor presidente, su lectura de la situación actual es sesgada, acomodaticia y más apegada a la de un dictador que a la del presidente de una República libre y soberana. Engañarse, y tratar de engañar, no abona a ninguna solución de la situación actual, por el contrario, enrarece el ambiente, envenena el aire y presagia tormentas autoritarias que nadie desea, más que usted y los que le apoyan para satisfacer sus muy personales y oscuros intereses.

Pronunciamiento de la Asamblea para el Gobierno Abierto.

martes, mayo 14, 2013

Violencia y sin razón en Twitter

Actualización al 15 de mayo de 2013: En atención a la familia del menor fallecido, he censurado algunos párrafos del texto de la denuncia original.

El día de ayer fui testigo de un acto vil y reprobable. Una jauría de hienas atacó sin piedad, en Twitter, a un padre cuyo hijo murió en un incendio. Cuando digo que fue despiadado el acto no uso una frase hecha, literalmente no demostraron ni el más mínimo asomo de empatía o solidaridad con el dolor ajeno. Además de reportar la cuentas a los administradores de esa red social, levanté una denuncia en la Comisión Nacional de Seguridad, cuyo titular es el Doctor Manuel Mondragón y Kalb (@mondragonykalb).
La denuncia la presenté por correo electrónico a las cuentas ceac@cns.gob.mx delitocibernetico_pf@ssp.gob.mx, así como telefónicamente. La cuenta la Oficina del Comisionado en Twitter (@CEAC_CNS) me proporcionó los números telefónicos 088 y 01 800 440 3690.
Las imágenes mencionadas en la denuncia no las publico aquí debido a su carácter ofensivo y soez, pero están disponibles para quien me las solicite.

Les invito a hacer su propia denuncia.

Buenas tardes, les ruego procedan a investigar, y en su caso sancionar, a los usuarios de las cuentas de Twitter que mencionaré a continuación ya que incurren en conductas cuestionables y tal vez punibles.

@delegRado @policiapitera @iCochiLoco @NinjaDeCloset @PoliciaTuitera @PoleciaTuitera @Flacid0 @LordQuezz @BambinoGnovesi @FalsoPresley

En todas las cuentas se hace apología de la violencia a la mujer en sus modalidades de maltrato, golpes, discriminación, acoso sexual, violación, asesinato, violencia de género (pasiva y activa) y trata de personas. También celebran y promueven la asociación delictiva, el acoso con violencia, coprofagia, necrofilia y más. Así mismo publican fotografías ofensivas de crueldad con los animales, perversiones sexuales (sexo con cadáveres completos o mutilados), escenas morbosas de abortos sangrientos y más. Anexo imagen de la cuenta del usuario @delegRado como prueba.

El día de ayer, estas cuentas iniciaron un ataque al usuario @JulioMarquezABC (Sr. Julio César Márquez), cuyo hijo murió en un incendio. El acoso fue desde mensajes de odio y crueldad hasta el envío de imágenes. Documento algunos casos, ya que al haber denunciado ante los moderadores de Twitter a estos usuarios, no se me permite ver sus mensajes. Además podrán ver que muchos de ellos tienen la fotografía del niño fallecido en sus perfiles para burlarse de él y de su familia, incluso usando el cariñoso apodo con que sus padres le llamaban (Yeyé).

En el primer caso, el de @delegRado, envió una fotografía de un niño (censurado) con un mensaje intimidatorio al Sr. Julio Márquez. Anexo imagen como prueba.

En el segundo caso, el usuario @iCochiLoco envió un mensaje ofensivo aludiendo con sorna  (censurado) (también anexo imagen como prueba).

En el tercer caso, el usuario @policiapitera (censurado) (anexo imagen como prueba).

En el cuarto caso, el usuario @PoleciaTuitera envió al Sr. Márquez una fotografía (censurado). Anexo imagen como prueba.

Como podrán observar, se trató de una acción concertada de al menos 10 personas, o en su defecto, de algunas personas administrando varias cuentas para los ruines fines que perseguían. Les solicito respetuosamente que revisen las cuentas de los usuarios mencionados y procedan en consecuencia y con apego a derecho.

Las imágenes probatorias se envían en un archivo empacado tipo ZIP por razones de seguridad llamado “Caso Acoso JMarquez.zip”.

De igual manera les solicito de la manera más atenta que me asignen un número de folio para poder dar seguimiento al reporte.

Agradezco de antemano su atención y quedo a la espera de su pronta respuesta.

domingo, mayo 12, 2013

¡Aleluya!

No quiero compararme con Jorge Luis Borges, aunque sí tengo parangón con José Luis Borgues (gracias Fox por la tangente proporcionada). Con la constancia de un ciudadano común (o sea, cada que puedo), contribuyo a documentar la Historia Local de la Infamia (parafraseando al argentino). No por gusto, por el contrario, hacerlo me causa gran pesar, y seguramente, a ustedes les fastidia tanto como a mi.

Día a día, hora a hora, en este país se comenten infamias: niños secuestrados, mujeres desaparecidas, extranjeras violadas, trata de personas, migrantes masacrados, campesinos decapitados, estudiantes abatidos, familias completas asesinadas, pueblos enteros abandonados ante las amenazas de narcotraficantes.

En fin, la lista podría extenderla con las extorsiones a comerciantes, la apropiación de las carreteras por parte de delincuentes emplazando retenes donde y cuando se les pega la gana, bloqueos en las principales ciudades, tiroteos sin fin, y un largo y agobiante etcétera.

¿Ya los cansé? Aguanten un poco más por favor, ya que solamente quiero decirles que un grupo de excursionistas fue atacado a machetazos en Jalisco. Veintidós personas que acampaban en un paraje de Zapopan fueron atacadas, alguno de ellos secuestrados (corrieron "con suerte" y fueron localizados a un par de kilómetros del lugar del ataque) y presuntamente una de las mujeres "solamente" fue violada. Los niños pertenecientes al grupo de campistas están sanos y salvos, y "a lo más" deberán lidiar con el traumático suceso el resto de sus vidas.

Claro, el entrecomillado denota ironía, pero sobre todo, el enorme cinismo de las autoridades a todos los niveles. Ayer, el gobierno (por llamarle de alguna manera) federal anunciaba con bombo y platillo una reducción del 18% en los crímenes violentos en México comparando los cinco primeros meses del sexenio de Peña contra el mismo lapso al final del sexenio de calderón (sic, con minúsculas).

¡Aleluya!, me imagino que piensan que debemos de exclamar. A mi no me lo parece, mejor sigo con mi lúgubre tarea de escribano del terror, de apologista de la violencia. Por lo menos aún tengo capacidad de indignarme, y hasta de llorar. Ruego al cielo que ustedes también.

jueves, abril 04, 2013

La violencia sí afecta a la economía

Hace un par de días platicaba con un director de arte cinematográfico, ganador de un Ariel, y me decía que los estadounidenses ya no vienen a México a hacer películas, interrumpiéndose una fuente de trabajo que fue muy importante para la industria por décadas.

¿La razón? La inseguridad. Pero el "gobierno" afirma que no hay impacto económico por la violencia criminal institucionalizada.

domingo, agosto 14, 2011

Discurso de Javier Sicilia a las puertas del Senado Mexicano

Frente al Senado de la República, al termino de la Caminata Pasos por la Paz.

Javier Sicilia.

Quiero compartir con todos los que estamos aquí un poema de Elsa Cross, "Sangre": "No se lava la sangre./ El agua que la toca se vuelve roja,/ el aire esparce sus sueros ácidos./ No se lava la sangre./ Si se juntara toda/ correría escalones abajo,/ iría como un río/ entre sus cauces negros/,/ ensordeciendo,/ anegando,/ empañando la vida". En nombre de nuestros muertos y desaparecidos, cuya memoria obliga a no olvidar su sangre derramada que sigue corriendo, pido un minuto de silencio.

Nuestro país está profundamente herido a causa de una guerra atroz entre bandas criminales, un Estado erosionado por la corrupción, y un gobierno extranjero que no ha dejado de alimentarla en nombre de sus armas y de su consumo de drogas.

Cada mañana nos enteramos de nuevas muertes -50 mil, 60 mil…--, y de nuevos desaparecidos -10 mil, 11 mil…--. Son las cifras de una aritmética de la crueldad, el horror y el desprecio que no pueden ocultar más el profundo drama que vivimos en México.

Ese dolor y esa sangre de nuestros muertos que nos hiere y nubla la mirada son más elocuentes que todos los gritos, que todas las consignas, porque han derribado los muros de una estadística que, en su frialdad numérica, en su "parte de guerra", ha pretendido despojarnos de los lazos más íntimos que definen la memoria y que son los nombres y los rostros de nuestros muertos. Nadie puede guardar un secreto sin que llegue a descubrirse, y lo que los poderes han querido ocultar durante más de cuatro años detrás de las puertas de las estadísticas, de las oficinas de sus bunkers, de los sótanos del crimen organizado, ahora grita en las calles, en las carreteras, en los zócalos, en los recintos del Estado y en las ventanas de los medios de comunicación.

Con esa memoria recobrada que clama por la paz y la justicia, las víctimas, a lado de muchos hombres y mujeres de buena voluntad, hemos caminado juntas cruzando los territorios de los asesinos y nos hemos levantado ante ellos para señalar la imbecilidad de sus crímenes e impedir que el infierno en el que han convertido sus vidas se propague más destruyendo a nuestros jóvenes y a nuestros niños. No aceptamos el hostigamiento, la amenaza ni el chantaje de quienes atentan y destruyen el alma de nuestras comunidades y la libertad de lo cotidiano y de sus ritmos.

Con esa misma memoria, que clama por la paz y la justicia, y que cree en esa primera raíz de Occidente --que Sócrates nos enseñó como una forma de encontrar la verdad--, el diálogo, llegamos también al Alcázar del Castillo de Chapultepec a ejercer hasta ahora con dos de los Poderes de la República -el Ejecutivo y el Legislativo-- esa práctica que puede ser una llave de la paz si se respeta y dignifica a todos. Allí les dijimos que la corrupción de las instituciones y la manera en que ejercen el imperio de la violencia legítima, no está abonando a la paz y al Estado de Derecho, sino a la lógica criminal y a la ley del más fuerte que ahonda la muerte y el dolor. Les señalamos también que las casas de los ciudadanos -- frente una de las cuales nos encontramos hoy-se han vuelto bunkers impenetrables que han impedido que la palabra de la ciudadanía -cargada de dolor y de incertidumbre, pero también de hartazgo, se escuche-. Hemos pasado del "Ya basta", al "Si no pueden renuncien", y de éste al "Estamos hasta la madre". ¿Cuál es, si no rectifican el rumbo de la política la siguiente consigna que tendrán que escuchar? Le hemos expresado también, con el testimonio del sufrimiento de las víctimas, que nos encontramos en una emergencia nacional que puede llevarnos del nihilismo al autoritarismo: dos formas de lo inhumano que no sólo nos harán perder nuestra incipiente democracia, sino que instalan por muchas décadas el horror que padecemos.

En esos diálogos, firmes, fuertes, verdaderos, pero respetuosos -como los verdaderos diálogos deben ser--, fuimos testigos del manotazo autoritario e insensible del Presidente de la República, pero también de la apertura del corazón para buscar juntos, en mesas de trabajo, la atención a las víctimas y, aunque de manera apenas enunciativa, la disposición a cambiar el rumbo trágico de esta guerra. Con los Legisladores, fuimos testigos también de una apertura del corazón que los llevó a aceptar con síes contundentes nuestras demandas sustantivas --sí a un Ley de Víctimas, sí a una Comisión de la Verdad, sí a un aumento sustantivo para que ninguno de nuestros muchachos deje de acceder a la educación, sí a la aprobación de la Reforma Política, y dos silencios ambiguos: el primero a nuestro perentorio rechazo a la Ley de Seguridad Nacional, cuya raíz busca legitimar el horror de la guerra y abre paso a la militarización del país; el segundo, al pendiente que tenemos desde hace 17 años con los pueblos indígenas, y cuyo rostro ominoso es la traición a los Acuerdos de San Andrés y la destrucción sistemática, en nombre del capital, de sus territorios y de sus culturas.

Por desgracia, hemos sido también testigos, en nombre de los intereses partidocráticos de los legisladores, del reiterado ejercicio del albazo y la simulación --formas en las que la palabra se traiciona y que han ido construyendo esa espantosa desconfianza que los ciudadanos tenemos por nuestros políticos--. Esa forma de usar la palabra en vano llevó a los diputados a aprobar, fuera de los plazos marcados por el diálogo en el Alcázar, la iniciativa en lo general de una minuta de Ley de Seguridad Nacional que institucionaliza la guerra, que convierte un error de gobierno en una política de Estado y que, lejos de abonar por la paz y la reconstrucción del tejido social, garantizará la continuidad de la confrontación armada, la multiplicación de las víctimas y la extensión de la violencia y la impunidad a todo el país y por muchos años más.

Por ello pospusimos el diálogo. Necesitamos construir un mínimo de confianza que nos permita escucharnos y creer lo que nos decimos. Repetir que al Congreso pocos, muy pocos le creer, no es una denostación, ni un insulto, es -la estructura de sus instalaciones lo dice con el peso de la arquitectura-una realidad que debe alarmarnos, porque cuando la representación ciudadana se vacía de contenidos, es decir, de confianza, la legitimidad se pierde y las instituciones se desmoronan.

Nuestro Movimiento es de paz y la paz no es posible sin el diálogo. Por ello, y a pesar de quienes, lo traicionan o se niegan a ejercerlo, no renunciaremos a él. Las señales de sensibilidad que el poder legislativo ha enviado en los últimos días nos ha llevado a iniciar un proceso de enlace con él para establecer las condiciones en que reanudaremos el diálogo el próximo miércoles 17 de agosto. Nuestra posición, sin embargo, en el orden de la Ley de Seguridad Nacional, detenida ahora para su aprobación o rechazo, como un acto de buena voluntad a la demanda ciudadana, por los propios diputados, no sólo es irreductible, sino que pugnará, como ya lo hicimos en el Alcázar del Castillo y como lo hemos hecho a lo largo de esta marcha, por una Ley de Seguridad Ciudadana y Humana que tome en cuenta a la gente para la reconstrucción del tejido social de la nación.

La Ley de Seguridad Nacional debe replantearse desde su raíz y con una disposición por parte del cuerpo legislativo a escuchar y asumir otras propuestas, otros enfoques, otras lecturas que nos ayuden a encontrar los equilibrios necesarios donde la seguridad de los ciudadanos y la paz sean los ejes principales. La propuesta presentada por la UNAM va en ese sentido.

No entendemos el diálogo sin el uso de la razón, el apego a la verdad y la búsqueda del bien común, con un compromiso claro con la palabra empeñada que sólo puede honrarse cuando se vuelve realidad. La palabra tiene que encarnarse, de lo contrario sólo es un ruido en la boca o, en el mejor de los casos, una buena voluntad que revela lo que debe ser, pero que, de no hacerse carne en los actos y en la vida, se evapora como el agua.

Nuestra presencia aquí, en la Cámara de Senadores, es el rechazo de nuestros cuerpos y de nuestros corazones a la guerra, a la militarización del país, a la injusticia, a la impunidad y al olvido.
Llamamos a los poderes de esta nación a que juntos, sin traicionar la palabra, poniendo nuestros ojos en el corazón herido del país, construyamos la paz.

Llamamos también a los señores de la muerte a que en nombre de esa hermosa palabra vuelvan sus ojos a su corazón y detengan su crueldad, su odio, sus ansias de poder. Nada, nada de lo que puedan desear vale más que una vida. En nombre de ella, del tremendo dolor que han causado y se han causado, pidan ustedes también perdón a la nación -su nación--, a ustedes mismos y a las víctimas a las que tanto han dañado, y volvamos a encontrarnos allí, en la paz, en ese suelo que permite lo único que hace posible la vida y que se llama amor. Dejen de matar, dejen de degollar, dejen de destruir la vida. Con sus actos están desangrando a su propio país, a su tierra y destruyendo la vida de los suyos. Las muertes que llevan a cuestas son las losas de sus propias tumbas Cada vida que respeten, señores de la muerte, será entonces un latido en sus corazones y acrecentará la fuerza y la riqueza de la conciencia que rechaza la muerte y sólo sabe del afecto, de la amistad y de la entrañable e irrepetible humanidad de cada uno. Dejen que la vida vuelva a respirar y depongan y entreguen sus armas.

Llamamos, por último, al gobierno y a los ciudadanos de los Estados Unidos para que tomen conciencia de la sangre que su consumo de drogas, su industria armamentista y su equívoco desprecio por nosotros, han derramado en nuestra patria, para que en nombre de la paz y del amor nos pidan también perdón y detengan esta guerra, cuyos muertos les reclaman desde nuestro dolor. La relación asimétrica y desigual entre México y EU está sometiendo la seguridad nacional de nuestro país a sus manuales y lógicas militaristas que están sembrando sufrimiento, horror y muerte. No se trata de negar su colaboración frente al crimen organizado y sus carteles, sino de evitar que la lógica de su poder militar y sus intereses globales impongan el diseño de seguridad de nuestra nación. Allí están como prueba de ello su fallido "rápido y furioso" -que en su nombre lleva su destino- y las 2000 armas que diariamente entran en nuestro territorio para asesinarnos. Somos amigos, pero no cómplices de sus industrias ni de sus estrategias de muerte.

Seguiremos exigiendo el cumplimiento de las seis demandas fundamentales del documento que leímos el 8 de mayo en la plaza de la Constitución, porque es un hecho incuestionable que la ceguera política de la clase dirigente de nuestro país y sus franjas de corrupción y complicidad permitieron que anidara el crimen en las venas de la nación. Seguiremos, por lo mismo, caminando, consolándonos, uniéndonos en la paz y partiremos la segunda semana de septiembre hacia el sur del país. Recordemos que allá, hace unos lustros, en las montañas de Chiapas, se erigió un de los más altos y profundos ejemplos de dignidad que sigue iluminando la oscuridad del país. Aparecieron los rostros y los nombres negados de los pueblos indios que estremecieron a la nación y nos recordaron las profundas raíces de la injusticia que se arraigaron en México. Los zapatistas, con respeto, independencia y hermandad no han dejado de acompañarnos desde las primeras horas de nuestro caminar. Allá también habitan las experiencias desoladoras de nuestros hermanos centroamericanos que golpean nuestras conciencias y agregan sus dolores a nuestros corazones. Partiremos para abrazarlos, para estar cerca de ellos y hacerles saber que no estamos, que ya nunca más estaremos solos.

Aunque a veces nos tropecemos, aunque a veces nos equivoquemos, seguiremos sumando voces y corazones para que este dolor, como lo dijimos cuando empezamos a caminar, no sirva para sembrar el odio y fomentar el crimen, sino para encontrar el amor, la paz y la justicia que perdimos.

Concluyo con unos versos de un poema de Efraín Bartolomé:
"Habla por mi lengua de mis abuelos […]/ No me dejes callar cuando sienta el peligro/ no me dejes mentir/ no me dejes caer/ no".

¡No a la Guerra! ¡Sí a la Paz con Justicia y Dignidad!

Frente al Senado de la República, 14 de agosto de 2011.

México Distrito Federal

martes, junio 14, 2011

De putas, marchas y otros asuntos

La violencia de género ha evolucionado, se ha hecho de nuevas coartadas, se ha sofisticado.

Pero también se sigue presentando bajo argumentos manidos, bárbaros, ignorantes, insulsos, cínicos y cobardes. Uno de estos argumentos, producto de la pereza mental y la pobreza de ideas, detonó un movimiento internacional que tuvo su epicentro en Canadá y múltiples réplicas en México, Argentina, Nicaragua, Estados Unidos y Europa, por citar algunas. La premisa es simple: las mujeres son violadas por vestirse como putas (sluts fue el término que se usó). Así lo expresó un funcionario de la policía de Toronto de nombre Michael Sanguinetti, que por desgracia no pecó de originalidad. Ya en su momento, el entonces Procurador de Justicia del Estado de Chihuahua escurrió el bulto de su ineficacia con la misma lógica, aunque suavizada, pues usó la palabra "prostituta". Y ejemplos abundan, el más reciente es el del alcalde de Novolato, del estado mexicano de Sonora, Evelio Plata, quién vio en la prohibición de las minifaldas la solución a los embarazos no deseados en las jóvenes sonorenses. Estos conceptos no resisten el menor análisis, así que no me detendré en ellos.

Las afirmaciones de Sanguinetti fueron duramente criticadas, y a pesar de que se disculpó las mujeres canadienses se lanzaron a la calle en una movilización bautizada como "Slut Walk", en donde se reivindicaban el derecho a la libre elección de la vestimenta; la libre sexualidad femenina; el rechazo a la violencia de género, desde el acoso sexual hasta la violación; el derecho a elegir sobre la maternidad; y en las marchas mexicanas, la demanda a detener los feminicidios en nuestro país, entre otras cosas.

Las organizadoras de la movilización en México, entre quienes destacan Minerva Valenzuela (@ladelcabaret) y Areli Rojas (@Barbieroja), la bautizaron "La Marcha de las Putas". Esta denominación es contestataria y provocadora, pues toma el adjetivo peyorativo para sacarlo del contexto misógino en que se utiliza comúnmente para convertirlo en denuncia explícita de la violencia que predomina en nuestras sociedades patriarcales, fálicas y violentas. Puede ser que en la marcha haya habido presencia de prostitutas de oficio, pero también, como algunas lo pregonaron con cortante ironía, quienes son putas por elección, rindiendo honores a su sexualidad. Pero el leitmotiv, evidenciado en las consignas, las pintas corporales y las pancartas, fue la exigencia de poner un alto a la violencia de género. La erotización comercial de la mujer ha fortalecido su cosificación, su transformación en un commodity (para estar a tono con la sacralización del libre mercado que tantas penurias nos ha traído, y que amenaza con traer más en su lenta agonía). De esta manera, el papel de la mujer en nuestras sociedades ha cambiado mucho pero no ha cambiado nada, y este siglo XXI sigue reproduciendo los viejos esquemas sexistas que debimos haber dejado atrás hace muchas centurias.

Desde temprana edad los roles son establecidos consciente e inconscientemente, de buena o de mala fe, por tradición o por ignorancia; por comodidad o por conveniencia. Y el caldo de cultivo es inmejorable para que prosperen: crisis de todo tipo y magnitud, destacando las económicas, las sociales y las políticas. En México el fenómeno de los feminicidios fue el preludio de la violencia inhumana y sin razón que nos aqueja. Nunca como antes las mujeres son simples satisfactores de las pasiones más bajas: se les usa, se les mata y se les desecha. La basura se tira en recipientes, a las mujeres se les abandona en llanos, solares, baldíos, ríos, veras. Son nuestra basura visible, son nuestra vergüenza inocultable. Hablar de valores a estas alturas parece banal y abre flancos que son atacados sin misericordia, pero su pérdida nos ha llevado al cinismo, a la insensibilización, al desperdicio de décadas, de talentos y de oportunidades. Los jóvenes que ven clausuradas sus oportunidades de vida son los más vulnerables, por lo que ellos se convierten en verdugos de fusil y pene, en ejecutores que lanzan balas y semen; mientras que ellas cumplen el doble papel de víctimas y victimarias.

No se puede menos que saludar una iniciativa como la de la Marcha de las Putas. Saludarla y apoyarla. Cada fibra del tejido social que se restañe contribuye a salir del profundo abismo en que nos encontramos, demás de que históricamente la sociedad tiene una gran deuda con las mujeres. En este México en donde la polarización es la norma y los consensos son urgentes, debemos iniciar un gran debate incluyente y dialéctico, respetuoso e inteligente para decidir cómo debe ser la convivencia entre seres humanos iguales en derecho y distintos en género.

Haz clic para visitar la galería de fotos de La Marcha de las Putas.


jueves, mayo 26, 2011

Pacto Nacional

Este es el texto del Pacto Nacional por un México en Paz con Justicia y Dignidad tomado del sitio del CENCOS.

El documento surgió de la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad que culminó el pasado ocho de mayo del 2011 en una magna concentración en el Zócalo del Distrito Federal, así como en decenas de ciudades de México y el extranjero.

Por favor difúndanlo a través de sus redes sociales virtuales y reales.

Pacto Nacional

I RAZONES DE URGENCIA

Ante la emergencia nacional, hoy más que nunca resulta necesario tomar medidas urgentes para detener esta guerra con su escalada de violencia y regenerar el tejido social y comunitario.

Este momento histórico adverso y profundamente violento es resultado de estructuras económicas y sociales que generan desigualdad y exclusión Aquí impera la muerte lenta causada por la miseria la pobreza el desempleo la falta de oportunidades para el desarrollo pleno de nuestras vidas y por la destrucción del ambiente.

La guerra contra el narcotráfico es una manifestación de políticas y acuerdos internacionales que sitúan a México como el campo de batalla donde a los pobres de este país y Centroamérica les toca pagar una alta cuota de vidas humanas para que las drogas lleguen a su destino y consoliden grandes negocios.

Frente a este escenario el Estado ha optado por una estrategia militar para enfrentar al crimen organizado y la protesta social privilegiando un proceso de militarización intensivo y extensivo de la seguridad pública no sólo por el amplio despliegue de las fuerzas militares en territorio nacional sino también por la creciente presencia de los mandos castrenses en la dirección de las policías civiles.

Resultado de esta estrategia que pone en el centro la confrontación violenta es una guerra civil donde mexicanos matan mexicanos generando 40 mil ejecuciones en lo que va del sexenio.

Sólo en el mes pasado en abril se contabilizaron mil 427 asesinatos considerando los cuerpos hallados en las narcofosas Las víctimas civiles se cuentan ya por miles en todo el país más de 230 mil personas desplazadas 10 mil huérfanos la Redim calcula 30 mil aunque no es una cifra oficial 10 mil secuestros de migrantes más de 30 alcaldes asesinados.

Un componente fundamental que explica esta escalada de violencia y guerra es la enorme corrupción y su infiltración en el Estado en todos sus niveles.

La impunidad es otro de los factores que determinan lo que hoy sucede en el país 98 3 de los delitos quedan impunes Tenemos un sistema de procuración e impartición de justicia incapaz de investigar y sancionar a quienes cometen los delitos y la violación de derechos.

II VISIÓN COMÚN CON EXIGENCIAS MÍNIMAS Y COMPROMISOS

1 Exigimos esclarecer asesinatos y desapariciones y nombrar a las víctimas

Proponemos a la sociedad y planteamos la exigencia y mandato a las autoridades acciones de corto y mediano plazo que inicien un nuevo camino de paz con justicia y dignidad.

A.- Se deben esclarecer y resolver los asesinatos las desapariciones los secuestros las fosas clandestinas la trata de personas y el conjunto de delitos que han agraviado a la sociedad Determinar la identidad de todas las víctimas de homicidio es un requisito indispensable para generar confianza.

B.- Exigimos a las autoridades estatales y federal la resolución pública que presente a los autores intelectuales y materia les de algunos de los casos emblemáticos que han agraviado a la sociedad entre ellos la familia Reyes Marisela Escobedo y su hija Rubí Bety Cariño y Jirí Jaakola las niñas y niños de la guardería ABC la familia Le Barón los jóvenes de Villas de Salvárcar los jóvenes de Morelos.

C.- Convocamos a la sociedad civil a rescatar la memoria de las víctimas de la violencia a no olvidar y exigir justicia colocando en cada plaza o espacio público placas con los nombres de las víctimas.

2 Exigimos poner fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana

A.- Se debe cambiar el enfoque militarista y la estrategia de guerra de la seguridad pública y asumir una nueva estrategia de seguridad ciudadana con enfoque en los derechos humanos.

B(I).- Exigimos que antes de dos meses los Congresos locales aprueben la reforma constitucional en derechos humanos y sea publicada para darle plena efectividad y que en el mismo plazo se instituya el mecanismo de protección de periodistas y defensores de derechos humanos.

B(II).- Exigimos que no se aprueben leyes o normas que conculquen los derechos humanos y las garantías individuales bajo el concepto de seguridad nacional y que no se aprueben las modificaciones propuestas al dictamen de la Ley de Seguridad Nacional.

3 Exigimos combatir la corrupción y la impunidad

A.- Se requiere una amplia reforma en la procuración y administración de justicia que dote de verdadera autonomía al Ministerio Público y al Poder Judicial que establezca el control ciudadano sobre las policías y los cuerpos de seguridad avance en la reforma de los juicios orales y establezca sistemas más efectivos de control judicial que reduzcan la discrecionalidad en los procedimientos y resoluciones de fondo La justicia no puede seguir al servicio de intereses y cálculos políticos También se requiere legislar para generar la capacidad y atribuciones de investigación y consignación de funcionarios públicos de los tres órdenes de gobierno en casos de corrupción.

B.- Exigimos que en máximo 6 meses el Congreso elimine el fuero de legisladores y funcionarios de los tres órdenes de gobierno en materia de actos de corrupción delitos del orden común y de crimen organizado.

4 Exigimos combatir la raíz económica y las ganancias del crimen

A.- La criminalidad y su violencia tiene como su motor las ganancias derivadas del narcotráfico los secuestros la trata de personas la extorsión la venta de protección y demás delitos que después reinyectan los recursos en la economía mediante el lavado de dinero Exigimos un combate frontal al lavado de dinero y activos de los delincuentes mediante la creación de unidades autónomas de investigación patrimonial en coordinación con fa Unidad Federal de Inteligencia Financiera que permitan reunir material probatorio para formular acusaciones y dictar sentencias por los actos de negocios ilegales.

B.- Exigimos la presentación de un Informe a la Nación sobre los resultados de la investigación patrimonial y el lavado de dinero que muestre los casos más notorios que se han sancionado en este sexenio y sobre el avance en la integración de las Unidades de investigación sobre lavado de dinero de las 32 entidades federativas y la federal.

5 Exigimos la atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social

A.- La seguridad ciudadana no se resolverá con armas y violencia Exigimos una política económica y social que genere oportunidades reales de educación salud cultura y empleo para jóvenes porque son las y los principales víctimas de esta estrategia Exigimos la recuperación del carácter público de la educación y romper el control corporativo que ejerce la cúpula del SNTE sobre la política educativa así como el incremento inmediato en los recursos destinados a las acciones sociales de seguridad ciudadana al menos en la misma proporción de los destinados a las fuerzas armadas y de seguridad pública.

B.- Exigimos que en los próximos 3 meses se establezca un programa especial de emergencia nacional para y de jóvenes que invierta las prioridades del presupuesto garantizando al menos lo mismo que se destina a seguridad para la construcción de escuelas y el aumento de la matrícula en educación secundaria media superior y superior un sistema universal de becas para estudiantes de secundaria EMS y superior de escuelas públicas así como recursos para proyectos culturales deportivos productivos y sociales realizados por los propios Jóvenes y sus organizaciones como actores de reconstrucción del tejido social en sus barrios comunidades y unidades habitacionales.

6 Exigimos democracia participativa

Mejor democracia representativa y democratización en los medios de comunicación. La seguridad requiere democracia y nuevos medios de participación ciudadana Exigimos que se amplíen los medios e instrumentos de participación ciudadana en los asuntos públicos mediante el reconocimiento institucional de la consulta popular las candidaturas independientes la revocación de mandato, la contraloría social y las acciones colectivas.

Se requiere una política de Estado en materia de telecomunicaciones que rompa en el menor tiempo posible los monopolios y genere una amplia democratización y apertura no sólo a la competencia sino al fortalecimiento de los medios públicos.

Exigimos a la Cámara de Diputados que en un periodo extraordinario a más tardar en dos meses apruebe la minuta de reforma política constitucional aprobada por el Senado que establece la consulta popular la iniciativa legislativa las candidaturas independientes y la reelección inmediata de legisladores y alcaldes.

III PARA INICIAR EL CAMINO

Proponemos dos momentos para lograr esto:

-Un pacto ciudadano entre los miembros de la sociedad civil y;

-En un segundo momento, una serie de planteamientos y de mandatos de exigencias a los gobernantes a los líderes de los partidos políticos y a los factores de poder.

Este momento requiere la participación de todas y todos el Pacto de la sociedad civil implica un esfuerzo de unidad y organización de la sociedad civil nacional para que tengamos una voz y acciones con el fin de parar esta guerra y la violencia social corrupción e impunidad que nos está destruyendo como personas y como nación.

El 10 de junio nos reuniremos en Ciudad Juárez con las Comisiones de Verificación y Sanción que la sociedad civil nacional establecerá en este tiempo con especialistas y gente honorable para cada uno de los 6 puntos.

Durante este periodo hasta el 10 de junio las Comisiones con las aportaciones del resto de la sociedad civil irán especifican do con más detalle las acciones correspondientes a cada exigencia.

Invitamos a toda la ciudadanía en las comunidades barrios colonias lugares de trabajo a aportar en esta discusión y construir espacios de reflexión y acción colectiva nacional permanentes.

Hacemos además un llamado a nuestros compatriotas que radican allá y al pueblo de los Estados Unidos de América para que apoyen nuestra movilización y exijan al gobierno y al Congreso de ese país que detengan el flujo de armas hacia México y el lavado de dinero.

Firmalo aqui: http://www.petitiononline.com/paz2011/petition.html


lunes, mayo 09, 2011

El gesto de Calderón

Hace unos minutos felipe calderón (así, en minúsculas) publicó en su cuenta de Twitter (@FelipeCalderon) las siguientes palabras:



Clic para agrandar.

A pesar de ser un gesto mínimo, y quizá insuficiente, es trascendente pues permite adivinar una voluntad para rectificar su política de combate al crimen organizado. Tardía sin duda, esta respuesta motivada por la presión social, puede cristalizar en el cese del baño de sangre que cubre al país, pero más importante, el retorno de las condiciones que permitan seguir construyendo un Estado de Derecho y el respeto a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Ya mis opiniones me han hecho acreedor a epítetos fulminantes y descalificaciones instantáneas en Twitter, lo que me indica que aún los ánimos inflamados por el calor dominical no se han serenado. Justamente a esto me refería en mi publicación anterior cuando dije que la diversidad era fortaleza y debilidad.

Si tenemos la habilidad para entender que los mensajes de calderón son una posibilidad de rectificación, entonces podremos establecer condiciones y compromisos que se verá forzado a cumplir. Enredado en compromisos, infiltraciones, estilos personales y carencias, no es dado pensar que abiertamente aceptará errores y omisiones, por eso le concedo mucha importancia a sus mensajes.No debemos ignorar las presiones a las que ha aceptado someterse y que provienen de nuestro vecino incómodo. Como muestra creo que bastarán las recientes declaraciones de la Asociación Nacional del Rifle de los Estados Unidos (NRA por sus siglas en inglés) en donde se muestra claramente que la sociedad estadounidense difícilmente reconocerá, menos aún asumirá, su responsabilidad en el estado actual que guarda el tráfico de drogas en el mundo y especialmente en México.


Finalmente no se trata de salvarle a él ni a su imagen, como tampoco rescatarle las elecciones que desde hoy tiene perdidas. Se trata de corregir el rumbo del país, al garete y en un mar embravecido. Eso salimos a exigir a las calles, nos debemos dar la oportunidad de averiguar las verdaderas intenciones de quien hoy es el Presidente de la República, aún a despecho de nuestras filias y fobias.

Reflexiones sobre la Marcha Nacional

Durante dos días tuve el honor de participar directamente en la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad (hashtag #MarchaNacional) convocada por Javier Sicilia.

Aún es muy pronto para conocer los alcances reales de esta manifestación ciudadana realizada por miles y miles de personas en México y en el mundo. No obstante, comparto algunas reflexiones que he traído en la cabeza por días.

1. La Marcha Nacional es solamente el comienzo de algo cuyos alcance y efectos aún están indefinidos. En la medida en que los mexicanos sigamos participando se irán configurando ambos.

2. Verdaderamente me entristece mucho ver algunos de los calificativos y opiniones vertidos en Twitter por muchos usuarios honestos: no servirá de nada; activistas por un día; algo andarían haciendo (los abatidos en esta carnicería nacional); y cosas por el estilo. Este tipo de frases ilustran desesperanza, falta de confianza y poca comprensión de nuestros derechos ciudadanos. Así mismo, son representativos de la enorme masa que, con supuesta indiferencia, ve pasar esta oportunidad histórica de mejorar al país. En lo personal opino que son  manifestaciones del bloqueo emocional que millones de mexicanos realiza cotidianamente de la hosca realidad que vivimos, ahora y por décadas. Es pues, una evidencia del grave daño que padecemos.

3. Mención aparte merecen quienes cuestionan con argumentos los posibles resultados que arrojará esta movilización. No está de más decir que comparto sus inquietudes de que la inercia se pierda, que el movimiento se diluya, que no haya resultados concretos a este maravilloso y bello ejercicio ciudadano. Lo único que puedo responderles es que en  nuestras manos está el destino de esta manifestación de rechazo al horror, la impunidad y la corrupción. Acerquémonos a la organización del movimiento, participemos, intentémoslo.

4. No puedo dejar de regocijarme con la diversidad de participantes en la marcha: jóvenes, muchos jóvenes; ancianos llevando a cuestas bancos y sillas para reconfortar sus cansados huesos de cuando en cuando; personas en sillas de ruedas aguantando estoicamente el sol y el calor; familias completas marchando, los niños en andas, en carriolas, en triciclos, en bicicletas, a pie; indígenas caminando junto a ojiverdes rubios; heterosexuales e integrantes de distintas comunidades de la diversidad sexual pisando el mismo asfalto; radicales y moderados codo a codo; automovilistas saludando el paso de la marcha; gente que se arranca a aplaudir cuando los contingentes circulan frente a ellos; personalidades públicas caminando entre los anónimos ciudadanos. Pero esta misma diversidad es fortaleza y debilidad, así que hay que poner atención en el delicado balance.

5. Este ejercicio ciudadano perderá, inevitablemente, fuerza y envión. La Marcha Nacional del 8 de Mayo ha sido una cima y debemos entenderla así. Esto no debe desesperarnos ni entristecernos, la lucha debe ser cotidiana. Ahí radica la verdadera fuerza, no en los egos e intereses que empezarán a desinflarse.

6. No podemos pedirle más a Javier Sicilia, ni caudillo ni mesías puede ser. Él ha hecho lo que le dicta su conciencia, ha sido la voz que aglutinó lo que millones de mexicanos pensamos porque así lo decidió. El movimiento por la paz con justicia y dignidad debería ser capaz de continuar con él o sin él. Ese es uno de los retos. Ayudará mucho seguir contando con su participación y liderazgo, e insisto, pero no podemos pedirle nada más.

7. De felipe calderón (así, con minúsculas) no podemos esperar nada, lo que se consiga tendrá que arrebatársele debido a sus oscuros compromisos, a su estrechez de miras, a su personalidad volátil y errática, a su corta estatura política, a sus nulas dotes de estadista y a sus demonios particulares.

8. En lo personal, saqué algo en claro de estos días extraordinarios: nunca me cansaré de luchar por México.

sábado, abril 09, 2011

Hipnosis y kakistocracia

Cinco meses sin escribir en este espacio. Demasiadas cosas pasando en el país, únicas y repetitivas al mismo tiempo, con tal rapidez que me dejaron pasmado.

Como si fuera una obsesión, durante los últimos años le he dado seguimiento, primero divertido, luego preocupado y ahora desesperado, a las pifias constantes de felipe calderón (con minúsculas). Constatar en la realidad que lo que parecía iba a salir mal resultó peor de lo esperado es un golpe del que me ha costado reponerme, porque además se repite cotidianamente embalsamado junto con los 40 mil muertos de una batalla sin sentido ni objetivo; se repite empapado en la sangre de inocentes, decapitado por la brutalidad inhumana de los delincuentes, ahogado en el cinismo gubernamental en todos los órdenes.

Mucho criticamos el actuar y las omisiones de quien ocupa la titularidad del Poder Ejecutivo, arrimado a los rincones, viviendo sus fantasías, disfrutando de sus "juguetes" clase Jack Bauer. Un niño inmaduro, berrinchudo con mucho poder formal pero empantanado en sus delirios. Pero ¿qué decir de nosotros, los ciudadanos, que contemplamos inertes esta comedia de errores y horrores sin chistar? ¿Qué decir de nuestros "representantes" en el Poder Legislativo? ¿Qué decir de los impartidores de Justicia en el Poder Judicial? ¿Qué decir de los partidos políticos que han abdicado a los ideales, las ideas y las ideologías para montarse en el jamelgo de los beneficios personales al corto plazo, en la rebatinga de privilegios y prebendas, en el festinamiento de la hacienda pública?

Alguien dijo hace poco, un ciudadano de a pie, que la izquierda ha abandonado su ideología mientras que la derecha no lo ha hecho ni un ápice. Este diagnóstico, fulgurante y oscuro a la vez, radiografía con escalofriante precisión lo que no solo en México está ocurriendo, sino en todo el mundo.

Durante siglos, con diferentes pieles y nombres, la pugna entre pobres y ricos ha movido la rueca de la historia. Hoy el libre mercado, el consumismo como realización personal, el monetarismo rampante, la acumulación brutal de riqueza, la desigualdad lacerante, el capitalismo salvaje, la "pinche competitividad" (citando a Javier Sicilia en su carta abierta a políticos y criminales) han sustituido dicha lucha, muchos años conocida como lucha de clases, término hoy en desuso y casi vergonzante.

Como muestra tenemos los escandalosos fraudes financieros, la indignante e indigna especulación financiera que arruina naciones (Grecia y México pueden dar dolorosa constancia de esto), la adoración del vellocino de oro, sea negro o amarillo, que alquímicamente se transmuta de bendición a maldición postrando pueblos enteros bajo las armas y las botas. La lucha ya no es de ideologías sino de carteras.

Mesmerizados por las falsas promesas del neoliberalismo, naciones enteras se han entregado al ejercicio de flotar al garete entre las fuerzas del mercado. Sus gobernantes pasaron de entender de bienestar, salud, educación, empleo, garantías, seguridad, soberanía a solamente comprender de maximización, eficiencia, empoderamiento, competitividad, privatización, adelgazamiento, macroeconomía e indicadores financieros. La gente se convirtió en números y solamente hacen sentido mientras figuren en las estadísticas, no importa si son de pobreza, asesinatos, daños colaterales, inmigrantes ilegales o desplazados por la violencia. La ciudadanía ya no es fin ni medio, es un estorbo. Hay que proveer servicios, seguridad, salud, educación, cultura, y todas esas estupideces que no generan plusvalía ni superávit, a menos que sean puestas en manos privadas. Por eso se les llama tecnócratas, por eso el término se ha convertido en peyorativo, por eso se han conformado en una kakistocracia (el gobierno de los peores).

Madurar durante meses los pensamientos anteriores, darles forma, asimilar el absurdo cotidiano, el horror que se ha vuelto habitual a fuerza de la administración de la desgracia ajena que hacen los gobernantes (parafraseando nuevamente a Javier Sicilia), me mantuvo silencioso, callado, taciturno.

Pero salir a marchar el miércoles pasado junto con miles de personas en diversos puntos del país y en ciudades del extranjero me devolvió la voz, me determinó a fortalecer la esperanza mediante la acción, a contrapelo de la desesperanza que la kakistocracia se ha afanado en sembrar entre nosotros.

"Estamos hasta la madre", "Ni un muerto más", "No más sangre", "No es nuestra guerra", "Queremos paz" son algunas de las consignas que vibraron en miles de gargantas ese feliz día, que se estamparon en mantas, carteles, afiches, camisetas, rostros, miradas y conciencias. "La indiferencia también es un crimen" se leía en cartulinas portadas por jóvenes manos huérfanas de futuro. Ancianos portando a cuestas bastones, sillas plegables y su vejez marchando junto a una mujer en silla de ruedas; niños en los hombros de sus padres enarbolando banderas de México; adultos avergonzados por permitir el desastre que flagela al país gritando a todo pulmón y ofreciendo su corazón. No todo está perdido.

Reitero y refrendo que los ciudadanos somos la última línea de defensa contra la violencia deshumanizada, contra la acumulación de riqueza obscena, la desigualdad vergonzosa, la procaz enajenación de los políticos, el fusco manto de la corrupción que nos cubre y atenaza, la despiadada impunidad que nos corroe, el desamparo social, político y económico al que nos hemos condenado nosotros mismos. Por nuestra propias manos yertas hemos muerto.

Si no queremos convertirnos en un montón de osarios sobre los que gobernarán o reinarán políticos facciosos y criminales deshumanizados, y nuevamente abrevo en las aguas de la multicitada carta de Javier Sicilia, el conjuro es la participación. Opciones hay muchas, simplemente han sido secuestradas, por lo que individuos y organizaciones luchan por reconquistarlas. Escribirle a nuestro diputado, llamarle a nuestro senador son prácticas inéditas para los mexicanos, pero existen y pueden usarse. Una carta, un correo electrónico, una llamada pueden hacer la diferencia. No debemos menospreciar el peso de la acción individual que construye la acción colectiva. La tecnología también está de nuestro lado, pues podemos enviar mensajes por Twitter a nuestros representantes, a los funcionarios federales y locales, a quienes están ahí para servirnos, no para servirse de nosotros. Basta escribir el nombre del funcionario o legislador en un buscador de Internet y seguramente encontraremos su cuenta en Twitter, pues todos están montándose en esta herramienta, sobre todo por los tiempos electorales que se avecinan. También se puede consultar la lista de legisladores en la página electrónica de las cámaras que conforman el Congreso de la Unión.

Iré recopilando una lista de herramientas, que publicaré aquí, como datos, direcciones y organizaciones con las que se pueda participar en esta guerra cívica y pacífica contra las facciones que llevan a cabo su guerra inhumana y sangrienta.

Carta abierta a políticos y criminales

La revista Proceso publicó esta carta del poeta Javier Sicilia. Nunca más oportuno reproducirla y difundirla.

MÉXICO, DF., 3 de abril (Proceso).- El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.
No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.
Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.
De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.
Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.
Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generando nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.
No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.
Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.
Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.
Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.

Oídos sordos

Compilar las diferentes voces y los hechos recientes que pintan el mosaico caótico en que calderón (con minúsculas) ha convertido su sexenio es tarea de titanes.

La ONU, Lula da Silva, los Estados Unidos, ONG's, académicos, defensores de derechos humanos, activistas sociales, periodistas, mandatarios extranjeros, el FBI, el PAN mismo y miles (que estadísticamente representan a millones) de mexicanos, son solo algunos de los que alertan sobre una línea de acción de combate al narcotráfico y al crimen organizado totalmente errada. Para sustentar su dicho exhiben pruebas irrefutables: fosas clandestinas conteniendo decenas de cadáveres que acusan huellas de tortura; extensas zonas del país en donde no hay autoridad, pues las policías locales han sido disueltas de facto, las fuerzas federales no ingresan ni por equivocación y los poderes constitucionales se encuentran inermes y amenazados en el mejor de los casos, pues si no se pliegan a las exigencias de los delincuentes encuentran la muerte; cierre masivo de negocios en el norte del país; un creciente número de hogares abandonados debido al tsunami de violencia; la creación y engrosamiento de un preocupante ejército de los llamados ninis (jóvenes que NI estudian NI trabajan) que echa por la borda el bono demográfico que tanto cacareábamos hace unos años; legiones de padres peregrinando por el país mendigando justicia para sus hijos asesinados; ejecuciones públicas de activistas sociales y la consecuente intimidación de sus familias, al grado que tienen que salir del país so pena de muerte por los no tan misteriosos verdugos que hacen imperar su ley donde el Gobierno, más que el Estado, ha fallado miserablemente en su deber de protegerlos y protegernos; la vergonzosa aceptación del partido gobernante de que en los años en que han ocupado la titularidad del Poder Ejecutivo se han producido más de 102 mil muertos por la violencia del crimen organizado, lo que convalida la cifra dada a conocer por el Gobierno Federal de que en el sexenio de calderón se han producido cerca de 40 mil muertes violentas ligadas al reino de terror criminal que nos sofoca.

Este agotador y deprimente recuento bastaría para que el actual presidente, junto con todo su gabinete, vieran revocado su mandato y se sometieran a las instancias legales correspondientes, entre ellas el juicio político. Pero infelizmente es sólo la punta del pútrido, fétido y sangriento iceberg.

En días recientes el FBI ha declarado que la violencia en México está fuera de control, mientras que William R. Brownfield, subsecretario de Estado adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Procuración de Justicia y Narcotráfico de Estados Unidos, declaró que la estrategia que han apoyado durante 32 años para combatir al narcotráfico ha sido equivocada. Por su lado, el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva ayer en la convención bancaria que se está celebrando en Acapulco, puso el dedo en la llaga al señalar que la violencia es hija de la pobreza, mientras la ONU externa su alarma por el alto número de crímenes en contra de migrantes que transitan por el territorio nacional.

No podemos dejar afuera el reciente asesinato de Juan Sicilia en Temixco, Morelos. Juan era hijo del poeta y periodista Javier Sicilia, quien fue muerto simple y sencillamente por la mala fortuna de ser un buen amigo que acudió al llamado de un amigo en apuros. Este sinsentido detonó decenas de marchas y demostraciones de apoyo a la familia del poeta así como de repudio a la violencia que nos asfixia en decenas de ciudades del país y el extranjero. Un mosaico que recoge algunos testimonios e imágenes lo pueden consultar aquí.

Hasta aquí el recuento por razones prácticas y no porque falte material.

Sin control, sin visión, sin sensibilidad, calderón respondió que el ejército seguirá en las calles mientras no se tengan cuerpos de policía confiables en todas y cada una de las entidades del país, con lo que envió el mensaje de que continuará con su absurda política basada en la violencia institucional sin brújula y sin sextante. Cumpliendo su papel de corifeo, el inefable Genaro García Luna dijo que por ahí del 2015 empezaría a declinar la violencia en que nos han sumergido estos cínicos.

¿Y qué ha hecho el Gobierno Federal para devolver la tranquilidad al país? Prácticamente nada. No es un secreto que el combate al crimen organizado, principalmente al narcotráfico (que a su vez ha extendido sus tentáculos a lucrativas actividades ilícitas como la trata y el tráfico de personas, las extorsiones, los secuestros, el tráfico de armas, entre otras cosas) debe ser multidimensional; que debe atender las causas sociales y económicas que le permiten florecer (falta de empleo, servicios de salud públicos agonizantes, declinantes oferta y nivel de la educación, desprecio total a la cultura, la ciencia y el arte, etc.), así como las ramificaciones políticas locales e internacionales, las estructuras financieras del lavado de dinero producto de las actividades criminales, la erradicación de la impunidad y la lucha frontal contra la corrupción; la profesionalización de los cuerpos policiales iniciando con salarios dignos, y pasando por seguridad social, servicios de salud, protección contra venganzas de criminales, capacitación, armamento adecuado, y otra vez, atacar al cáncer de la corrupción.

En suma, hay que recomponer el contrato social entre Gobierno, Estado y ciudadanos, o como lo manifestó Javier Sicilia, el tejido social.

Hay evidencias cada día más claras de que la desesperación de felipe calderón tras su impugnado triunfo en el 2006 lo llevó a tomar decisiones apresuradas atendiendo sugerencias y peticiones que tiempo atrás el gobierno de los Estados Unidos venía exponiéndole a su contraparte mexicana al amparo de las tinieblas y la secrecía: incrementar la intensidad del combate al narcotráfico. Wikileaks, a través de La Jornada, ha develado los entresijos de palabras y acciones que rayan en el abierto intervencionismo. Con perverso orgullo los estadounidenses dicen y refrendan en los hechos la frase de John Foster Dulles, Secretario de Estado de Dwight Eisenhower: Estados Unidos no tiene amigos, solamente tiene intereses. Abrazar una estrategia unidimensional de violencia en contra del narcotráfico y sus tropas, pues los capos viven en completa tranquilidad mientras no se enemisten con el gobierno, fue el peor error de calderón. Ese error lo estamos pagando todos, absolutamente todos los mexicanos: quienes vivimos aquí y quienes se han ido del país por diversas razones; los muerto y los vivos; los mutilados y los "levantados; los asesinados que son considerados basura al aplicarles el eufemismo de "daños colaterales"; los niños acribillados por el ejército, los estudiantes abatidos a las puertas de sus casas de estudio, los jóvenes acribillados en bares, discotecas, clubes nocturnos, campos de fútbol, parques e incluso en casas particulares donde celebraban fiestas.

El peso de la obcecación de un individuo incapaz, atrapado en el micro management, que desconfía hasta de su sombra por lo que ha privilegiado infructuosamente al amiguismo sobre la eficiencia, recae sobre nuestras espaldas. El berenjenal en donde inició su presidencia, con altísimas facturas que pagar a quienes le permitieron conseguir el ínfimo e insuficiente medio punto porcentual que le llevó a Los Pinos, ha sido convertido en la zona de confort de calderón. Nunca saldó completamente esas facturas pero contrajo nuevas deudas en alianzas, pactos y componendas fruto de la impericia que han sido ventiladas vergonzosamente por tirios y troyanos; nunca logró legitimarse; nunca tuvo la visión ni la estatura para construir puentes políticos; nunca tuvo la intención de voltear a la ciudadanía y aliarse con ella. Jamás pasó por su cabeza tejer redes sociales, despreció consejos y alimentó consejas, se refugió en el autoritarismo simplón. En suma, prefirió dejar las cosas como estaban antes que ponerse a trabajar, a pensar, a razonar. Está cómodo, está a salvo, está satisfecho en apariencia en su berenjenal, en su prisión, en su inmovilidad, en su oscurantismo, en su entreguismo, en su estupidez.

Este cóctel explosivo es el caldo de cultivo ideal para el desgarramiento de la Nación, para la intervención extranjera, para el aniquilamiento del país independiente que acaba de conmemorar, ironías fatídicas, el Bicentenario de su emancipación.

Las instituciones republicanas han sido rebasadas por la indolencia, la corrupción, los intereses facciosos, la impudicia, la impunidad. Los ciudadanos somos la última línea de defensa.

jueves, octubre 28, 2010

Salvarse salvando a México

Dejemos a un lado los 30 mil muertos que acumula el inquilino de Los Pinos.

También dejemos a un lado la falta de sensibilidad del gobierno deferal ante las muertes de los inocentes, cuyo único error fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Ignoremos, si es posible, los miles de deudos; las cicatrices que la infancia mexicana deberá sobrellevar durante generaciones al atestiguar involuntariamente la violenta muerte de una o varias personas, el terror a salir a la calle, la pérdida de la inocencia de la manera más brutal.

Intentemos también, quizá sin éxito, ignorar la falta de oportunidades a la que se enfrentan miles de jóvenes, a los que ahora se le llama Ni-nis, o simplemente Ninis (Ni estudian ni trabajan).

Supongamos entonces que la mal llamada guerra al crimen organizado, especialmente al narcotráfico, era necesaria. Intentemos conceder que la estrategia es la adecuada, o por lo menos dejemos de señalar las pifias y omisiones por un breve tiempo. Asumamos que no quedaba de otra, y que ésta es la única manera de enfrentar al tráfico ilegal de drogas. Hagamos caso omiso de la responsabilidad de terceros, como la de los países productores de enervantes y la de las naciones consumidoras. Pasemos por alto el inacabable trasiego ilegal de armas que proveen con eficacia a los cárteles de un poder de fuego contundente y letal. Aceptemos, pues, por un momento, que se está haciendo lo correcto.

Instalados en la vena generosa, ingenua, podemos entonces asombrarnos de lo que se vive en el país. Y no es poca cosa: municipios y poblaciones enteras sin policía debido a que los efectivos renunciaron atemorizados o fueron asesinados por el "enemigo"; avanzamos, o sería mejor decir que retrocedimos, de las matanzas y levantones de individuos o pequeños grupos de 3 a 5 personas (casi siempre con carreras criminales) a las masacres de jóvenes multitudes en fiestas, establecimientos comerciales o en la calle; y peor aún, camiones repletos de mujeres trabajadoras son atacados con ráfagas de armas automáticas, como sucedió hoy en la madrugada en la martirizada Cd. Juárez. Por alguna razón que no acabo de entender los adictos en rehabilitación se han convertido en víctimas propicias de los sicarios, quienes los matan por decenas de una sola vez. Por su espectacularidad y derroche de logística, los bloqueos en Nuevo León ocupan un lugar especial en el recuento de atrocidades que flagelan, insultan y someten a los ciudadanos. Para poder llevar a cabo sus actividades delictuosas con plena tranquilidad, los narcos bloquean con camiones robados o secuestrados, de todo tipo, las principales arterias adyacentes al lugar de los hechos. De esta manera buscan retrasar la llegada de las fuerzas policiales para evitar que se aprieten gatillos, se lanzen granadas y se seguen vidas con totales impunidad, deshumanización y éxito. No hay punto de la geografía nacional que se salve de los zarpazos, ocasionales o consietudinarios, del narcotráfico: Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, las Californias, Morelos, Veracruz, Nuevo León, Sinaloa, Jalisco, Sonora, Chihuahua, Tabasco, y para no hacer extenuante la lista, el mismo Distrito Federal, asiento de los poderes federales y capital del país.

Los expertos llaman la atención sobre el hecho de que los mercenarios son cada vez más jóvenes. Durante décadas también han alertado del tejido social que traman los traficantes de drogas con la población, proveyéndoles efectivamente de alimento, protección, apoyo económico, social y hasta político. Hasta hace poco la justicia del narco era reservada a sus miembros, con pseudo códigos éticos que respetaban a la población civil así como a las autoridades locales. Sin contrapeso, debido a que las instituciones mexicanas han sido desbaratadas a fuerza de infiltración y corrupción, las bandas criminales pelean ya sin reglas, sin controles, sin mesura, sin excepciones. Incluso el desprestigio de la Iglesia Católica, centenario fiel de la balanza entre el bien y el mal, ha contribuido al imperio del caos, del horror, de la fuerza bruta. Siguiendo el ejemplo de depredación de políticos, empresarios y autoridades, los narcotraficantes han borrado todo límite, han perdido los tradicionales valores, por llamarles de algún modo, de los criminales. Figuras míticas y románticas como Juan Charrasqueado, Gabino Barreda o el mismo Robin Hood han sido arrumbadas, siendo sustituidas por la Santa Muerte, patrona sincretizada de bandoleros, ladrones, asesinos, traficantes y, más recientemente, de los jodidos, los descamisados como han gustado de llamarles los oligarcas más poderosos de México.

La cultura popular ha sido remplazada por nuevos usos y costumbres. Emasculadas, capadas, castradas, desfiguradas, mutiladas, las políticas educativas de los gobiernos neoliberales y de derecha han suprimido, recortado, compactado o empaquetado materias como Historia (de México y Universal), Ética, Civismo y Español. Enmascarar nuestro pasado, negarlo, oscurecerlo, nos priva del sentido de pertenencia, nos convierte en huérfanos bastardos, nos arrebata la identidad.

La Ley es hoy un marco de referencia de lo que debemos violar usando recursos legaloides, tecnicismos, aprovechando huecos y omisiones, anacronismos, o simplemente, apostando a la impunidad y la corrupción. La desesperanza, el desamparo, la indefensión campean sobre México, y ese es el caldo de cultivo de cosas terribles.

En estos días se transmite un mensaje por los medios de comunicación masiva en donde una de las instancias supremas de la justicia en México resalta la importancia de respetar la Constitución, destacando que es nuestro único instrumento para una convivencia pacífica. Sin quererlo, han dado en el clavo. La terrible situación que vivimos, incluida la guerra de Felipe Calderón, tiene sus orígenes en décadas de simulación: como que respetamos la Ley la Constitución. Sin la desfachatez de los tiempos actuales, ciudadanía y gobierno guardábamos las formas para que en el fondo pudiéramos ser transgresores impunes. Pero esa misma simulación establecía los límites de lo posible, delimitaba lo correcto de lo incorrecto; honraba, si se me permite decirlo así, ciertos valores. El escarnio público moderaba la depredación, frenaba la corrupción y moderaba los apetitos.

A diferencia de esas épocas, el cinismo, el descaro, la desfachatez campean en nuestros días. Nuestros políticos y gobernantes nos ponen el ejemplo de que se puede vivir sin moral, sin valores, sin conciencia. Así, tenemos muestras claras de hipocresía y falsedad, de insensibilidad e incorrección en las infaustas personas de Juan Molinar Horcasitas (quien ha transitado por los pantanos más hediondos manchando su plumaje y salpicando a sus mismo protectores) y Julio César Godoy Toscano (quien es inocente hasta demostrarle su culpabilidad, la que parece es muy vulnerable). No por nada México ha descendido 28 escalones en el medidor de corrupción de Transparencia Internacional desde que Felipe Calderón ocupa la titularidad del Poder Ejecutivo.

De esta manera, con añejos problemas y con nuevos retos, lanzarse a una guerra sin la mínima planeación no parece sensato. Y digo que sin la mínima planeación pues estoy convencido de que Felipe Calderón dudaba de su arribo al poder. Tras un controvertido conteo de votos, con los previos regaños y la oportunamente manifestada desconfianza de los barones del dinero neoleoneses de manera destacada, el michoacano se encontró con la Silla Presidencial, casi intempestivamente. Pocos meses después de su impugnada victoria, y a las pocas semanas de su escandalosa toma de protesta, el inquilino de Los Pinos anunció su guerra. El inicio de las hostilidades se dió en su natal estado para luego extenderse principalmente al norte del país. Son muchas las voces de los diferentes niveles de gobierno que han señalado que nunca fueron informados, mucho menos consultados, del lanzamiento de esta conflagración que nos ha convertido a todos en sospechosos de pertenecer al crimen organizado.

Menos sensato aún es porfiar en una lucha sangrienta sin atender los antecedentes históricos que han sido apretadamente esbozados aquí, así como ignorando las nuevas circunstancias. Concentrarse en medidas punitivas sin corregir las causas de lo que se combate es necio.

Cuando el imperio de la Ley ha sucumbido lo menos que se puede hacer es revisar las causas de tal colapso. Millones de personas sin policía o sitiadas por el hampa; regiones enteras del país fuera ya del control de las instituciones constitucionales, del Estado y del Gobierno; el aumento de la pobreza; la creciente cifra de Ninis; son solamente algunos de los síntomas de que algo no está funcionando o lo está haciendo muy mal. Tener un gobierno monotemático es mortal por necesidad para cualquier nación. Cuando un diario norteño apela a los criminales para solicitar instrucciones de lo que quieren que haga para ser dejado en paz solamente puede denotar la metástasis de un cáncer letal.

Los problemas de este país son muchos y han sido especialmente desatendidos por Felipe Calderón con su visión unidimensional de la guerra. Los torrentes de desempleados, de jóvenes sin posibilidades de futuro por falta de ofertas de trabajo y con una pobre preparación educativa (o de plano sin acceso a la educación) son la carne de cañón que la delincuencia está utilizando. La depredación de los recursos de la Nación, ejemplificados por amañadas licitaciones de frecuencias de telecomunicaciones o de antipatrióticas leyes de participación de particuales en actividades reservadas al Estado, o más recientemente en el reconocimiento pleno del desabasto de medicinas en el sector salud y la nula voluntad de combatirlo, optando mejor por un esquema de "vales" que solamente beneficiarán a empresarios del medio farmaceútico, mandan un mensaje ominoso y claro: la ley del más fuerte impera.

Así, aunque cerráramos los ojos a la violencia lacerante que nos azota, las evidencias del desmoronamiento del país son múltiples y gravísimas. De igual manera, lanzarse a la batalla sin haber considerado las circunstancias y el contexto fue suicida, por decir lo menos fuerte y lo más amable. Por desgracia lo hecho, hecho está. Sería irresponsable y superficial culpar a Calderón enteramente del desastre en que nos movemos, aunque éste deba encarar su responsabilidad histórica por sus yerros, pifias y omisiones. Pero la situación ya lo ha rebasado y amenaza peligrosamente con desbordar el Estado de Derecho mismo. La clase política se refocila en el chiquero de sus privilegios sin fin, al igual que la oligarquía. Esta kakistocracia no reconoce los peligros, y si lo hace, los ignora con el cinismo moderno que los obnubila. Es el momento histórico de que la sociedad actúe, so pena de perder por entero al país y enfrentarnos, quizá, a una balcanización que lo divida en por lo menos tres partes: el industrioso norte, el privilegiado centro y el empobrecido sur.

Es momento, pues, de actuar.

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lunes, agosto 02, 2010

La abuela no deja de parir

Dice un refrán: "Éramos muchos y parió la abuela". Esto viene a cuento porque a la imparable, por omisión gubernamental, violencia que está paralizando al país se suma lo que muchos hemos pensado y ahora algunos empiezan a manifestar: el inminente riesgo del secuestro del Estado, o peor aún, de un golpe de estado.

Las evidencias se vienen acumulando con alarmante nitidez y rapidez. Las más obvias: el secuestro de Diego Fernández de Cevallos Ramos (DFC) y los "narcobloqueos" en Monterrey. Ambos hechos son la punta del mismo iceberg.

Es por todos sabidos que el apodado "Jefe Diego" ha sido una pieza clave de la política sucia, sotanera, de las dos últimas décadas. Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (CSG), según algunas versiones, fueron los mismo príistas quienes acuñaron el mote, pues a Fernández de Cevallos se le veía todo el tiempo en la casa presidencial. Desde secretarios de Estado hasta Directores de Área, los altos burócratas debían hacer largas antesalas para ser recibidos por Carlos Salinas, si bien les iba, ya que la mayoría de las veces el interlocutor acababa siendo otro oscuro personaje del salinato: José Córdoba Montoya. No obstante, DFC gozaba de derecho de picaporte en el despacho presidencial. Según las crónicas de la época, incluso "tiraba línea" (giraba instrucciones veladamente) a connotados miembros del gabinete a nombre del mismo CSG. Por todo lo anterior, los humillados militantes del partido tricolor le empezaron a llamar "El Jefe Diego".

Hago un paréntesis para exponer brevemente una tesis personal: la famosa "transición" democrática que pondría fin a 70 años de dominación del PRI fue planeada y operada por CSG, y DFC era el sujeto clave. Mi supuesto parte de hechos que puntualizo a continuación. El repudio de los príistas de "carrera" a los "tecnócratas", de donde surgió Salinas cobijado por Miguel de la Madrid, era un secreto a voces. Se quejaban de que los neoliberales habían tomado por asalto el partido, que no tenían trayectoria ni militancia, pero estaban apoyados por la presidencia de De la Madrid, los organismos financieros internacionales y la élite empresarial mexicana. En lo político su mandato era acabar con el PRI para lograr la alternancia en el poder con la derecha mexicana, desde la más radical y conservadora hasta la más moderna y tolerante. Esto le daría un nuevo rostro al país, de modernidad y democracia, para ajustarse a un plan económico internacional que muchas naciones del orbe todavía hoy sufren: el neoliberalismo, cuyos postulados principales son la eliminación de la rectoría económica del Estado para ser sustituida por los intereses mercantiles del gran capital; el predominio de las fuerzas del mercado sobre los intereses sociales, laborales, políticos y de salud de las naciones; la supremacía de la técnica y la tecnología sobre el capital humano; y privilegiar la especulación financiera sobre la actividad productiva, buscando obtener las máximas ganancias económicas en el menor tiempo posible sin reparar en efectos secundarios y sin realizar inversiones en bienes de capital. Pero el asesinato de Luis Donaldo Colosio vino a trastocar el panorama, con el telón de fondo de la preparación de un golpe de estado con la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas en enero de 1994. Esto le permitió a Ernesto Zedillo, mediocre economista e inexperto político, llegar a la presidencia de México tras el inexplicable retiro de facto de DFC de la contienda. Diego era el alfil de la alternancia, privilegio que acabó recayendo en Vicente Fox. Cierro el paréntesis contextual.

Los hechos relatados en mi hipótesis le permitieron tanto a Salinas como a Fernández de Cevallos operar desde las sombras, lo que trajo duras represalias, como el encarcelamiento de Raúl Salinas de Gortari, hermano del ex presidente mexicano. Con mucho éxito, el equipo salinista logró debilitar al PRI para las elecciones del año 2000, por lo que el gris candidato tricolor Francisco Labastida tuvo el dudoso honor de ser el primer candidato de la aplanadora príista que perdió una elección presidencial, rindiéndose ante un personaje caricaturesco emanado de la Iniciativa Privada: Vicente Fox Quesada. DFC jugó un papel muy importante como legislador, en lo oficial, y como tenebroso abogado en lo extraoficial, para convalidar cuestionadas elecciones (la de 1994 que convirtió en presidente a CSG cuando el sistema cayó, dicen unos, o calló, dicen otros; la del 2000 con Fox como triunfador; y la del 2006 que supuestamente ganó Felipe Calderón). Igualmente, en su doble papel de legislador y abogado, se le han hecho infinidad de acusaciones al secuestrado, queretano por adopción y capitalino por nacimiento, de corrupción, prevaricación, malversación, enriquecimiento inexplicable (o muy explicable si se atiende a las imputaciones), gangsterismo y asociación con dudosos delincuentes de cuello blanco ligados al narcotráfico, amén de que también se le relaciona con prominentes traficantes de droga.

Entonces, DFC vale más por lo que sabe que por los bienes materiales que posee. Así lo dejan entrever los comunicados de los plagiarios. Calderón y DFC no son amigos ni aliados, por el contrario, se habla de fuertes diferencias entre los dos, al grado de que el primero giró tajantes instrucciones a sus colaboradores de que no quería al segundo en ningún acto en donde el michoacano participara. Este antagonismo no explica, ni justifica, el abandono por parte del gobierno calderonista de las investigaciones del secuestro del que es víctima el llamado Jefe Diego. Puede que no sea una persona entrañable para Felipe Calderón, pero el Estado, a través del gobierno federal, no puede renunciar a su obligación de proteger a un ciudadano y de investigar crímenes, como tampoco puede ceder ante los chantajes de criminales. En el contexto de un país sumergido en sangre de decenas de miles de ejecuciones atribuidas a priori al crimen organizado, tampoco investigadas ni esclarecidas, esta nueva claudicación de la administración (es un decir) de Felipe Calderón abona, desde el interior mismo de su régimen, a perfilar un gobierno inerme, paralizado, desorientado. Rehén de su impericia, sus filias y fobias personales, y su ineptitud como estadista, Calderón ha permitido el secuestro del Estado mismo.

Ante esto, los rumores de un golpe de estado han pasado del cuchicheo soterrado a la pública proclamación. Así lo evidencia el artículo de hoy de Antonio Navalón en El Universal, en donde a la letra dice al analizar el impacto del plagio de DFC: En mi especulación, admito que lo es, estamos en la segunda entrega del golpe de Estado.

Si habláramos de un hecho aislado, se le podría tachar a Navalón de irresponsable. Por desgracia, en realidad vivimos en una situación generalizada de caos, lo que da cuerpo y sustento a la admitida especulación del citado columnista.¿De qué otra manera se pueden interpretar los frecuentes, impunes y casi rutinarios bloqueos viales que realiza el narcotráfico en la ciudad de Monterrey del norteño estado de Nuevo León para cubrir sus actividades ilícitas? En un alarde de fuerza y audacia, el día de ayer las bandas delictivas que azotan dicha urbe bloquearon doce avenidas de la industriosa ciudad. Por si no fuera suficiente, los testigos relatan que la policía, lejos de atender la emergencia huyeron o hicieron caso omiso. Como si rogara un favor a alguien sobre quien no ejerce ninguna autoridad y con quien no tiene ninguna interlocución, el alcalde pidió tímidamente al cuerpo policiaco local que "revise la actuación de sus elementos".

El gobierno actual, en sus diferentes niveles, se encuentra desarticulado, temeroso, infiltrado, corrompido. Acusa, además, una ausencia total de estrategias en diversos campos, pero acorde a esta nota, especialmente en cuestiones de seguridades Pública y Nacional. Municipios, Estados y Federación declaran con sus hechos y omisiones su rendición total.

A los múltiples problemas que vive el país se suma, entonces, la creciente posibilidad del derrocamiento de un gobierno constitucional, por más cuestionado que haya sido su triunfo electoral. ¿A quién conviene un golpe de estado? ¿Quién lo instrumenta? ¿Quién lo busca? Los sospechosos son muchos, desde mafias internacionales que operan indistintamente en los terrenos financieros y de trasiego ilegal de drogas hasta la derecha radical mexicana, sin que sea dable descartar alianzas entre dos o más de los posibles beneficiarios interesados.

Si nuestras representaciones institucionales no actúan, recaerá en nosotros, los representados, los ciudadanos, poner freno al desmoronamiento del Estado, la inoperancia del Gobierno y la apropiación ilícita del país por parte de criminales de suaves maneras y sus patiños de rudas costumbres.