Hay una expresión popular que dice: "Hace que hace y nomás se hace". Como siempre, la voz popular logra sintetizar en una frase una actitud cínica, ofensiva y degradante para el que la practica y para los terceros que se ven afectados.
A quien ocupa la Presidencia de la República, un tal CalNerón, le viene como anillo al dedo dicha expresión. Hoy hemos vivido el primer asesinato político con un alto impacto público de su sexenio, asumiendo que Diego Fernández de Cevallos sigue vivo. Me refiero al asesinato del candidato príista a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú. La logística de la emboscada, el número de tiros hechos, el calibre de los mismo, el lugar en que se realizó y la saña mostrada apunta a grupos paramilitares, sean de narcotraficantes o de extremistas políticos.
En lo personal, creo que CalNerón está maniobrando para declarar un estado de excepción, y eventualmente, suspender las elecciones presidenciales del 2012 por falta de garantías. Tanto el hermano Fernando del rijoso Miguel Gómez Mont, quien cobardemente agredió por igual a hombres, ancianos, mujeres y niños en un estadio de Sudáfrica, salió a recetar las declaraciones de cajón: "Condenamos ...", "No nos intimidan ...", "Seguiremos combatiendo ...", etc. etc.; como el mismísimo CalNerón hizo lo propio: "Hago un llamado ...", "Unidos defenderemos ...", "Es un atentado contra la sociedad mexicana ...", "Investigaremos ..." y el resto de lugares comunes en que cae cada vez que el vaso rebasa por algún lado.
Escribo a vuelapluma estas líneas, en los próximos días las fundamentaré.
Espacio para hablar de todo, o casi, sin ser Experto de Nada. Son bienvenidos todos los comentarios.
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lunes, junio 28, 2010
domingo, febrero 28, 2010
¡Qué poco se necesita!
Aún no termina la conmoción que causó el artero asesinato de 15 jóvenes en Ciudad Juárez, en la colonia Villas de Salvárcar el pasado 31 de enero, cuando nos enfrentamos nuevamente a escuadrones de la muerte que asesinan estudiantes.
Por desgracia, este tipo de hechos empieza a ser una táctica común del crimen organizado, específicamente del narcotráfico. En la misma fecha en que en Ciudad Juárez se llevaba a cabo la masacre, en Torreón, Coahuila, otro comando armado disparaba en un bar en contra de indefensos estudiantes. Días antes, en Tijuana, Baja California, tres estudiantes de bachillerato de 16 años fueron asesinados a mansalva.
Muchas preguntas se alzan de estos condenables y cobardes actos. Algunas de ellas son las siguientes.
¡Qué poco se necesita! Sí, se necesita poco para ordenar el desbarajuste que vive el país, y podríamos empezar por la voluntad de hacerlo.
¡Qué poco se necesita! Sí, unos cuantos pesos para arrebatarles la vida a decenas de jóvenes mexicanos.
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Por desgracia, este tipo de hechos empieza a ser una táctica común del crimen organizado, específicamente del narcotráfico. En la misma fecha en que en Ciudad Juárez se llevaba a cabo la masacre, en Torreón, Coahuila, otro comando armado disparaba en un bar en contra de indefensos estudiantes. Días antes, en Tijuana, Baja California, tres estudiantes de bachillerato de 16 años fueron asesinados a mansalva.
Muchas preguntas se alzan de estos condenables y cobardes actos. Algunas de ellas son las siguientes.
- ¿Y dónde está el gobierno? El narcotráfico está atacando a ciudadanos que nada tienen que ver con esa ilegal actividad, y eso debería detonar una respuesta inteligente, coordinada, inmediata y fulminante del gobierno. Nada de eso ha sucedido. Por el contrario, con una ligereza alarmante, tanto el abogado que despacha como secretario de Gobernación, así como el michoacano que se ostenta como Presidente de la República, se apresuraron a difamar a los jóvenes asesinados en Villas de Salvárcar. De esta manera, todos somos culpables hasta que demostremos lo contrario.
- ¿No es tiempo de rectificar el combate unidimensional? Cada día son más las voces que denuncian abusos de las fuerza armadas, especialmente del ejército mexicano, en el combate al narcotráfico. La fuerza bruta no está dando resultado, es hora de escuchar a quienes desde hace mucho tiempo sostenemos que hay que atender de manera integral los múltiples ángulos del problema: educación, empleo, seguridad, prevención, atención a las adicciones, inteligencia efectiva, estructuras financieras, etc. No obstante, CalNerón ha reiterado que la "guerra" sigue, eso sí, aderezada con algunas propuestas inconexas que solamente son paliativos: remozamiento de parques, tratamientos psiquiátricos, escuelas nuevas y medidas similares, loables y útiles en otro contexto y en una magnitud diferente.
- ¿Cuánto vale una vida humana? En la ya citada nota que da cuenta de la matanza de ayer, se hace referencia a la captura de otro de los supuestos agresores de la masacre del 31 de enero en Juárez, quien refiere que fue reclutado como sicario por un sueldo de $2 mil pesos semanales, lo que da $8 mil pesos al mes. Llama la atención de que por un salario tan bajo alguien se preste a matar a otras personas. ¡Qué poco se necesita para matar a un ser humano! El problema económico del presunto responsable, quien dice ser ex-policía, no quedará resuelto con tan poco dinero; no es descabellado pensar que ante una oferta muy amplia de mano de obra desempleada, las tarifas de los sicarios han caído a niveles tan ínfimos como de los que da cuenta el supuesto asesino confeso.
- ¿Qué persigue el narco matando a jóvenes estudiantes? Honestamente no alcanzo a percibir el "beneficio" de asesinar estudiantes. El más obvio es generar pánico en las ciudades y sus habitantes, pero ¿con qué fin? Tradicionalmente los traficantes de estupefacientes buscaban una base social, por lo que invertían cuantiosas cantidades de dinero en las comunidades donde se asentaban, por lo que eran bien queridos. Este cambio de estrategia va más allá de la lucha entre dos bandas rivales por apropiarse de mercados nuevos. Muestra de eso es el desconcierto que priva en Tamaulipas, marcadamente en Reynosa. A principios de la semana pasada empezaron a circular rumores en algunas redes sociales, como Twitter y Facebook, de que habría en dicha ciudad grandes operativos del gobierno y que la población no debería salir a la calle. Otras versiones decían que no, que se trataba de patrullas de sicarios en busca de objetivos, tanto de rivales como civiles. Mientras tanto, el gobierno estatal negaba todo y desinformaba; el gobierno federal guardaba silencio; y algunos comunicadores, como Ciro Gómez Leyva, emiten debatibles opiniones no acerca de la violencia omnipresente, sino de las redes sociales. Por lo pronto, y ante la parálisis oficial, el consulado de los Estados Unidos decidió cerrar hasta el próximo lunes. Y luego del sainete, el procurador de Tamaulipas acaba aceptando una escalada de violencia: 19 muertos en 72 horas.
- ¿Por qué se mide con diferentes varas? Mientras todo lo anterior ocurría, CalNerón quema su pólvora en infiernillos. Ante las acusaciones vertidas por Manuel Clouthier Carrillo, hijo del connotado Manuel "Maquío" Clouthier - ex-candidato a la presidencia por el PAN y sobre cuya muerte se ha especulado mucho que fue homicidio-, de que el gobierno federal cobijaba al Chapo Guzmán y su organización criminal, la mejor respuesta que se le ocurrió al michoacano fue desatar una feroz persecución política en contra del denunciante; contraatacar con una conferencia de prensa en donde quiso demostrar con pura retórica que no hay fundamento en las "sospechosas" acusaciones; y guardar silencio ante el señalamiento de la secretaria de Seguridad Interna de los Estados Unidos, Janet Napolitano, que el imperio de la ley en Ciudad Juárez estaba "perdido". Las evidencias de que se mide con diferentes varas a los diversos grupos criminales empiezan a ser abrumadoras, y se confirma que quien denuncia en México es traidor, mientras que se hace mutis a lo que dicen extranjeros acerca del país.
¡Qué poco se necesita! Sí, se necesita poco para ordenar el desbarajuste que vive el país, y podríamos empezar por la voluntad de hacerlo.
¡Qué poco se necesita! Sí, unos cuantos pesos para arrebatarles la vida a decenas de jóvenes mexicanos.
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lunes, febrero 15, 2010
Las protestas deben cesar
El gobierno de CalNerón anuncia una inversión de 500 mdp en la martirizada Ciudad Juárez.
¿En qué se utilizarán dichos recursos? En parches, básicamente. Sí, tras tres años de una "guerra" cuestionada por Tirios y Troyanos, el gobierno federal gastará, más que invertirá, en paliativos, pues no irá al corazón, a la raíz de los problemas. Anuncian nuevos parques, escuelas, servicios de salud (con cargo al Seguro Popular), atención a adictos (se enfatiza que solamente adictos a la heroína, y no atino a dar con el por qué), y hasta terapias psicológicas de apoyo para los miles de juarenses que viven en la zozobra y el pánico. ¿Y el empleo, apá? ¿Y la inteligencia financiera para golpear a los narcos, apá? ¿Y la atención a los abusos y violaciones de derechos humanos del ejército, apá? ¿Y el secretario de Gobernación, apá? Esta última pregunta responde al hecho de que el anuncio lo hizo el titular de la secretaría de la Reforma Agraria (???????), y a que en las "mesas de trabajo" el ex-panista Gómez Mont ha brillado por su ausencia.
Como ven, la tradición en el sexenio actual se mantiene: reaccionar tarde y mal. Luego de la zarandeada que se llevó CalNerón en su reciente visita a Cd. Juárez, canceló todas las actividades programadas para ese fin de semana, incluyendo una visita a Michoacán, su estado natal, afectado por las persistentes lluvias de hace unos días. Lo siento, no puedo más que pensar mal: ante la perspectiva de otra paliza, y deprimido por el justo reclamo público de una madre juarense, el michoacano se encerró para ahogar sus penas con bebidas espiritosas, pero dicen las malas lenguas que dichas penas saben nadar, y muy bien.
Tres años de sangre y fuego para que solamente atinen a construir, o "recuperar" si fuera el caso, algunas escuelas, espacios públicos de recreación y otorgar servicios de salud apelando a un de por sí insuficiente Seguro Popular. El presidente del empleo no asigna ni un céntimo a la creación de empleos, que en buena medida alimenta el fenómeno del narcotráfico entre la población. ¡Qué poca imaginación! ¡Qué poco conocimiento! ¡Qué poca profundidad! ¡Qué poca madre!
Mientras tanto, los terrenales jerarcas de la Iglesia Católica siguen buscando meter su cuchara en cuanto asunto importante de la agenda nacional salta a la palestra: ahora convocan a la unión y culpan por el clima violento del país al "debilitamiento del tejido social y (a) una crisis de moralidad", lo que sea que eso signifique. Irónicamente, el diagnóstico que hacen es mucho más acertado, realista e integral que las insuficientes respuestas del gobierno federal a la crisis de violencia que vive el país. En el documento "Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna" (la sintaxis del título se respeta por incomprensible), la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano) arremete contra todos: recrimina los privilegios de los políticos; ejerce la autocrítica al aceptar que han fallado en su tarea evangelizadora; advierte a las Fuerzas Armadas que deben comprometerse a respetar los derechos humanos; reprocha al gobierno federal su falta de atención a la economía, pues "La pobreza, el desempleo, los bajos salarios y los niveles inhumanos de vida exponen a la violencia a muchas personas"; llama a la sociedad a no cruzarse de brazos y a organizarse con la misma eficiencia que han logrado los criminales; y fustiga a todos los niveles de gobierno por ser omisos en considerar al crimen organizado como un problema de salud pública. ¿Así o más directo?
Veamos si el gobierno clerical de CalNerón por fin presta sus necios oídos a tan connotadas y cercanas voces, por lo menos en lo ideológico, y atina a hilar un plan coherente. Lo que la CEM dice en su boletín fue señalado anteriormente por casi todos los sectores de la sociedad (especialistas, analistas, académicos, intelectuales, algunos políticos, y ciudadanos de a pie, por sólo mencionar algunos), pero ha sido olímpica e irresponsablemente ignorado por el cuestionado michoacano.
Y existen historias que contradicen el optimismo oficial de que la tan manida "guerra" calnerónica se va ganando. Veamos el caso de ciudadanos que deben expatriarse para salvaguardar sus bienes y vidas. Hoy El Universal publica una nota ejemplificando lo anterior. Con un agresivo encabezado ("Para vivir mejor se exilian en El Paso"), el mencionado diario da cuenta de cien mil juarenses, mexicanos a final de cuentas, pertenecientes a 60 mil familias, mexicanas todas ellas, que han debido desterrarse para seguir vivos. Si eso no es un Estado fallido, no sé cómo puede llamársele.
Y para rematar el recuento de lo que hoy se cosecha como consecuencia de una interminable sarta de pifias, errores, omisiones, negligencias, incapacidades y estulticias del desgobierno calderonista, el fallido presidente del empleo nuevamente fue zurrado (en todas las acepciones del término) por la ciudadanía, ahora en Angangueo, Michoacán. Sin miramientos, con justificada rabia, algunas mujeres michoacanas hablaron claro y fuerte (se respetan la sintaxis y gramática originales): "Ya no se lo pedimos, se lo exegimos, que es lo que tenemos nosotros derecho a exigir una fuente de empleo para todos"; "Y también señor Presidente, quisiera pedirle que ya no haiga brechas, que ya no haiga carreteras, que fue lo que nos perjudicó. Tanta carretera que hicieron, tanto mover los montes y todo y ahi fue donde se vino esto que hagan para un lado, que para otro"; y obsesionado por elaborar listas ordinales para resolver cualquier problema, con soberbia insensibilidad dijo que desea convertir a Angangueo en un "pueblo mágico", a lo que una habitante le respondió: "!Ya no queremos pueblo mágico, queremos una fuente de empleo!".
Como ineficaz bombero, que cuando no la riega se quema, CalNerón ha recibido duras críticas y recriminaciones siempre que se atreve a mezclarse con la raza, con el pueblo, con la gente común y corriente. Ninguna encuesta puede matizar esto.
Por desgracia, no podemos regodearnos en los yerros calnerónicos, pues su malhacer y su peor pensar nos ha perjudicado a todos. Por eso debemos exigir que las protestas cesen, que las amas de casa ya no lo recriminen, que los obreros no lo injurien; que el cada día creciente clamor de la sociedad mexicana se acalle. Pero no debido a actos de piedad, pudor, prudencia o simpatía, sino porque el gobierno debe cumplir con su deber: velar por el bienestar de toda la población. Felipe Calderón debe asumir el reto de ser estadista y dejar a un lado filias y fobias personales; debe gobernar para todos en el mejor interés del país.
De no ser así, el riesgo de dar un manotazo autoritario para sumirnos en un estado policiaco es latente y cada vez más cercano; de llevarnos de una democracia imperfecta a una tiranía perfecta e indeseable es cada vez mayor.
Por lo tanto, los mexicanos debemos continuar con nuestros reclamos, nuestras exigencias fundadas; con la defensa de nuestros derechos y obligaciones democráticas; con la demanda de una vida mejor. Y no cesar hasta que el presidente actual logre articular las acciones necesarias para cumplir, nada más y nada menos, con lo que la Constitución Política de los Estados Unidos le manda y demanda. Así de simple, así de fácil.
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¿En qué se utilizarán dichos recursos? En parches, básicamente. Sí, tras tres años de una "guerra" cuestionada por Tirios y Troyanos, el gobierno federal gastará, más que invertirá, en paliativos, pues no irá al corazón, a la raíz de los problemas. Anuncian nuevos parques, escuelas, servicios de salud (con cargo al Seguro Popular), atención a adictos (se enfatiza que solamente adictos a la heroína, y no atino a dar con el por qué), y hasta terapias psicológicas de apoyo para los miles de juarenses que viven en la zozobra y el pánico. ¿Y el empleo, apá? ¿Y la inteligencia financiera para golpear a los narcos, apá? ¿Y la atención a los abusos y violaciones de derechos humanos del ejército, apá? ¿Y el secretario de Gobernación, apá? Esta última pregunta responde al hecho de que el anuncio lo hizo el titular de la secretaría de la Reforma Agraria (???????), y a que en las "mesas de trabajo" el ex-panista Gómez Mont ha brillado por su ausencia.
Como ven, la tradición en el sexenio actual se mantiene: reaccionar tarde y mal. Luego de la zarandeada que se llevó CalNerón en su reciente visita a Cd. Juárez, canceló todas las actividades programadas para ese fin de semana, incluyendo una visita a Michoacán, su estado natal, afectado por las persistentes lluvias de hace unos días. Lo siento, no puedo más que pensar mal: ante la perspectiva de otra paliza, y deprimido por el justo reclamo público de una madre juarense, el michoacano se encerró para ahogar sus penas con bebidas espiritosas, pero dicen las malas lenguas que dichas penas saben nadar, y muy bien.
Tres años de sangre y fuego para que solamente atinen a construir, o "recuperar" si fuera el caso, algunas escuelas, espacios públicos de recreación y otorgar servicios de salud apelando a un de por sí insuficiente Seguro Popular. El presidente del empleo no asigna ni un céntimo a la creación de empleos, que en buena medida alimenta el fenómeno del narcotráfico entre la población. ¡Qué poca imaginación! ¡Qué poco conocimiento! ¡Qué poca profundidad! ¡Qué poca madre!
Mientras tanto, los terrenales jerarcas de la Iglesia Católica siguen buscando meter su cuchara en cuanto asunto importante de la agenda nacional salta a la palestra: ahora convocan a la unión y culpan por el clima violento del país al "debilitamiento del tejido social y (a) una crisis de moralidad", lo que sea que eso signifique. Irónicamente, el diagnóstico que hacen es mucho más acertado, realista e integral que las insuficientes respuestas del gobierno federal a la crisis de violencia que vive el país. En el documento "Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna" (la sintaxis del título se respeta por incomprensible), la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano) arremete contra todos: recrimina los privilegios de los políticos; ejerce la autocrítica al aceptar que han fallado en su tarea evangelizadora; advierte a las Fuerzas Armadas que deben comprometerse a respetar los derechos humanos; reprocha al gobierno federal su falta de atención a la economía, pues "La pobreza, el desempleo, los bajos salarios y los niveles inhumanos de vida exponen a la violencia a muchas personas"; llama a la sociedad a no cruzarse de brazos y a organizarse con la misma eficiencia que han logrado los criminales; y fustiga a todos los niveles de gobierno por ser omisos en considerar al crimen organizado como un problema de salud pública. ¿Así o más directo?
Veamos si el gobierno clerical de CalNerón por fin presta sus necios oídos a tan connotadas y cercanas voces, por lo menos en lo ideológico, y atina a hilar un plan coherente. Lo que la CEM dice en su boletín fue señalado anteriormente por casi todos los sectores de la sociedad (especialistas, analistas, académicos, intelectuales, algunos políticos, y ciudadanos de a pie, por sólo mencionar algunos), pero ha sido olímpica e irresponsablemente ignorado por el cuestionado michoacano.
Y existen historias que contradicen el optimismo oficial de que la tan manida "guerra" calnerónica se va ganando. Veamos el caso de ciudadanos que deben expatriarse para salvaguardar sus bienes y vidas. Hoy El Universal publica una nota ejemplificando lo anterior. Con un agresivo encabezado ("Para vivir mejor se exilian en El Paso"), el mencionado diario da cuenta de cien mil juarenses, mexicanos a final de cuentas, pertenecientes a 60 mil familias, mexicanas todas ellas, que han debido desterrarse para seguir vivos. Si eso no es un Estado fallido, no sé cómo puede llamársele.
Y para rematar el recuento de lo que hoy se cosecha como consecuencia de una interminable sarta de pifias, errores, omisiones, negligencias, incapacidades y estulticias del desgobierno calderonista, el fallido presidente del empleo nuevamente fue zurrado (en todas las acepciones del término) por la ciudadanía, ahora en Angangueo, Michoacán. Sin miramientos, con justificada rabia, algunas mujeres michoacanas hablaron claro y fuerte (se respetan la sintaxis y gramática originales): "Ya no se lo pedimos, se lo exegimos, que es lo que tenemos nosotros derecho a exigir una fuente de empleo para todos"; "Y también señor Presidente, quisiera pedirle que ya no haiga brechas, que ya no haiga carreteras, que fue lo que nos perjudicó. Tanta carretera que hicieron, tanto mover los montes y todo y ahi fue donde se vino esto que hagan para un lado, que para otro"; y obsesionado por elaborar listas ordinales para resolver cualquier problema, con soberbia insensibilidad dijo que desea convertir a Angangueo en un "pueblo mágico", a lo que una habitante le respondió: "!Ya no queremos pueblo mágico, queremos una fuente de empleo!".
Como ineficaz bombero, que cuando no la riega se quema, CalNerón ha recibido duras críticas y recriminaciones siempre que se atreve a mezclarse con la raza, con el pueblo, con la gente común y corriente. Ninguna encuesta puede matizar esto.
Por desgracia, no podemos regodearnos en los yerros calnerónicos, pues su malhacer y su peor pensar nos ha perjudicado a todos. Por eso debemos exigir que las protestas cesen, que las amas de casa ya no lo recriminen, que los obreros no lo injurien; que el cada día creciente clamor de la sociedad mexicana se acalle. Pero no debido a actos de piedad, pudor, prudencia o simpatía, sino porque el gobierno debe cumplir con su deber: velar por el bienestar de toda la población. Felipe Calderón debe asumir el reto de ser estadista y dejar a un lado filias y fobias personales; debe gobernar para todos en el mejor interés del país.
De no ser así, el riesgo de dar un manotazo autoritario para sumirnos en un estado policiaco es latente y cada vez más cercano; de llevarnos de una democracia imperfecta a una tiranía perfecta e indeseable es cada vez mayor.
Por lo tanto, los mexicanos debemos continuar con nuestros reclamos, nuestras exigencias fundadas; con la defensa de nuestros derechos y obligaciones democráticas; con la demanda de una vida mejor. Y no cesar hasta que el presidente actual logre articular las acciones necesarias para cumplir, nada más y nada menos, con lo que la Constitución Política de los Estados Unidos le manda y demanda. Así de simple, así de fácil.
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jueves, febrero 04, 2010
Doble dolor juarense
Hace unos días lamentaba el asesinato de tres adolescentes mexicanos en Tijuana. Hoy debo hablar con horror y un profundo dolor de la masacre de jóvenes en Ciudad Juárez, Chih.
Pocos días después del condenable hecho el número de víctimas fatales oscila entre 15 y 18 jóvenes muertos. Se habla ya de detenidos e incluso se dice que el autor intelectual está muerto. Si viviéramos en un Estado de Derecho, éstas serían buenas noticias, pero desafortunadamente no es así, por lo que la supuesta eficiencia, salpicada de una buena dosis de suerte, de las fuerzas policiales en México no pueden mover más que a escepticismo. Hasta aquí, quizá solamente sería una entrada más en la nota roja nacional, a despecho del abominable acto de matar a mansalva a un grupo de nóveles ciudadanos, a quienes los indicios disponibles hasta el momento exoneran de tener nexos con el crimen organizado.
Pero el manejo del gobierno federal en este asunto es tan condenable como el crimen mismo. Lerdo, como siempre que las víctimas de una desgracia son ciudadanos de a pie, el presidente Felipe Calderón hizo declaraciones desde Japón, en donde se encontraba de viaje al momento de los hechos, en las cuales deslizó la posibilidad de que los jóvenes asesinados anduvieran en malos pasos. No contento con la descalificación a priori del jefe del Ejecutivo, el secretario de Gobernación Gómez Mont dio una artera bofetada a los deudos: "sólo sometiéndose a la ley encontrarán respeto a sus vidas y a sus familias". Ambos funcionarios públicos, supuestamente al servicio de la ciudadanía, no solamente cuestionaron la inocencia de los fallecidos y sus familias sin prueba alguna, sino que mostraron sus acostumbrados cinismo, frivolidad, insensibilidad e irresponsabilidad. Incluso si el grupo masacrado fuera de delincuentes, el gobierno no puede ser omiso en la procuración de justicia y en la aplicación de la ley.
Por desgracia, debemos esperar más muertes relacionadas con la ejecución masiva que nos ocupa. Seguramente vendrán los levantones, los asesinatos, y las desapariciones tendientes a atar los cabos sueltos que los asesinos dejaron. Tanto las fuerzas del orden como todos los niveles de gobierno deberían cumplir con sus obligaciones y evitar las sangrientas secuelas que con toda seguridad ocurrirán, pero es pedirles demasiado.
Así, los deudos deben sumar a su dolor por la sensible pérdida de un ser querido el de ser satanizados, criminalizados por un gobierno ineficiente, incapaz e insensible. No debemos permitir que este trágico hecho criminal se contabilice en la abultada cuenta de la impunidad, tal como ha sucedido con el casi medio centenar de víctimas fatales de la Guardería ABC en Hermosilo, Son. El gobierno está obligado a dar respuestas creíbles y fundamentadas, a procurar justicia y a aplicar la ley.
El trabajo de nosotros, los ciudadanos, los de a pie, los que no tenemos influencias, es exigir que eso ocurra.
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Pocos días después del condenable hecho el número de víctimas fatales oscila entre 15 y 18 jóvenes muertos. Se habla ya de detenidos e incluso se dice que el autor intelectual está muerto. Si viviéramos en un Estado de Derecho, éstas serían buenas noticias, pero desafortunadamente no es así, por lo que la supuesta eficiencia, salpicada de una buena dosis de suerte, de las fuerzas policiales en México no pueden mover más que a escepticismo. Hasta aquí, quizá solamente sería una entrada más en la nota roja nacional, a despecho del abominable acto de matar a mansalva a un grupo de nóveles ciudadanos, a quienes los indicios disponibles hasta el momento exoneran de tener nexos con el crimen organizado.
Pero el manejo del gobierno federal en este asunto es tan condenable como el crimen mismo. Lerdo, como siempre que las víctimas de una desgracia son ciudadanos de a pie, el presidente Felipe Calderón hizo declaraciones desde Japón, en donde se encontraba de viaje al momento de los hechos, en las cuales deslizó la posibilidad de que los jóvenes asesinados anduvieran en malos pasos. No contento con la descalificación a priori del jefe del Ejecutivo, el secretario de Gobernación Gómez Mont dio una artera bofetada a los deudos: "sólo sometiéndose a la ley encontrarán respeto a sus vidas y a sus familias". Ambos funcionarios públicos, supuestamente al servicio de la ciudadanía, no solamente cuestionaron la inocencia de los fallecidos y sus familias sin prueba alguna, sino que mostraron sus acostumbrados cinismo, frivolidad, insensibilidad e irresponsabilidad. Incluso si el grupo masacrado fuera de delincuentes, el gobierno no puede ser omiso en la procuración de justicia y en la aplicación de la ley.
Por desgracia, debemos esperar más muertes relacionadas con la ejecución masiva que nos ocupa. Seguramente vendrán los levantones, los asesinatos, y las desapariciones tendientes a atar los cabos sueltos que los asesinos dejaron. Tanto las fuerzas del orden como todos los niveles de gobierno deberían cumplir con sus obligaciones y evitar las sangrientas secuelas que con toda seguridad ocurrirán, pero es pedirles demasiado.
Así, los deudos deben sumar a su dolor por la sensible pérdida de un ser querido el de ser satanizados, criminalizados por un gobierno ineficiente, incapaz e insensible. No debemos permitir que este trágico hecho criminal se contabilice en la abultada cuenta de la impunidad, tal como ha sucedido con el casi medio centenar de víctimas fatales de la Guardería ABC en Hermosilo, Son. El gobierno está obligado a dar respuestas creíbles y fundamentadas, a procurar justicia y a aplicar la ley.
El trabajo de nosotros, los ciudadanos, los de a pie, los que no tenemos influencias, es exigir que eso ocurra.
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sábado, febrero 21, 2009
Ceder ante la extorsión
Nada, nada de nada. Absolutamente nada. Positivamente nada. Nada se hará, ni Calderón ni Gómez Mont ni el gobierno del Estado. Nadie hará nada.
La parálisis, el estupor del gobierno mexicano pone en evidencia sus carencias. En Ciudad Juárez, Chihuahua, el crimen organizado amenazó con matar policías, uno diario, si el director de Seguridad Pública Municipal no renunciaba. Después de que asesinaron a un policía y a un custodio, Roberto Orduña Cruz decidió doblegarse ante la cobarde extorsión y presentó su renuncia a dicho cargo.
¿Y Calderón? ¿Y Gómez Mont? Ni pío han dicho. Esto es mucho muy grave, incumplir por omisión su deber de velar por la Nación no es poca cosa. Señores, si no tienen las agallas ni la inteligencia para responder a estos atentados contra el Estado y el país, mejor renuncien. Mientras tanto, la ineptitud de ambos, y muchos más que han llegado al gobierno sin las credenciales, la experiencia ni la determinación, están sumiendo a México en el caos, en la ley de la selva.
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La parálisis, el estupor del gobierno mexicano pone en evidencia sus carencias. En Ciudad Juárez, Chihuahua, el crimen organizado amenazó con matar policías, uno diario, si el director de Seguridad Pública Municipal no renunciaba. Después de que asesinaron a un policía y a un custodio, Roberto Orduña Cruz decidió doblegarse ante la cobarde extorsión y presentó su renuncia a dicho cargo.
¿Y Calderón? ¿Y Gómez Mont? Ni pío han dicho. Esto es mucho muy grave, incumplir por omisión su deber de velar por la Nación no es poca cosa. Señores, si no tienen las agallas ni la inteligencia para responder a estos atentados contra el Estado y el país, mejor renuncien. Mientras tanto, la ineptitud de ambos, y muchos más que han llegado al gobierno sin las credenciales, la experiencia ni la determinación, están sumiendo a México en el caos, en la ley de la selva.
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